El dolor no identificado, la gran preocupación de las madres

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La fiebre pone a las madres sobre aviso y los vómitos las alertan. El mayor temor de las madres españolas, tanto experimentadas como primerizas, es que sus hijos se pongan enfermos.

Según una encuesta realizada por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) en colaboración con Mylan, la preocupación de las madres porque sus hijos enfermen se sitúa por encima de la situación económica de la familia (37,9%), la identificación de la razón del llanto (32,7%) o la disponibilidad de tiempo suficiente para invertir horas en el cuidado de sus hijos (35,5%).

 

El estudio se ha realizado sobre una muestra de 1.000 madres con edades comprendidas entre los 18 y los 45 años. Sus resultados revelan que el dolor no identificado es lo que más preocupa al 56% de las madres. Para llegar a las conclusiones expuestas se ha empleado un barómetro que analiza la reacción de las madres cuando detectan que su hijo está enfermo. Se le ha llamado "Barómetro de Tranquilidad".

 

El recurso de la automedicación

 

Los pequeños problemas relacionados con la salud que más angustian a las madres son que su hijo presente fiebre, vómitos o diarrea, que suponen un 81,4% de las respuestas. Muchas de las encuestadas declaran que, cuando se es madre primeriza y carece de experiencia, se siente más nerviosa. En cambio, con el segundo y el tercer hijo, la mayoría dicen estar más relajadas. Tanto en el primer caso como en el segundo, las madres recurren habitualmente al paracetamol o al ibuprofeno. Unas lo utilizan como primer recurso y otras, sin embargo, prefieren llevar al pequeño al pediatra antes de suministrarle cualquier tipo de medicamento.

 

Recurrir al pediatra

 

Acudir al pediatra es, sin lugar a dudas, la más recomendable segun la SEPEAP, puesto que lo idóneo es siempre poder identificar cuanto antes el origen de la fiebre. Hay que tener en cuenta que ni el grado de la fiebre ni la respuesta al antitérmico que empleemos nos van a orientar sobre la gravedad de la infección que tenga el niño.

 

El pediatra es el profesional que podrá identificar si el problema lo ha originado un virus o una bacteria. Por eso, solo a partir del diagnóstico de un especialista se puede recetar al niño el remedio que más se ajuste a sus necesidades. Además, de esta forma, reducimos en gran medida la siempre presente posibilidad de que el niño presente alguna reacción alérgica.

 

Las madres que recurren a las medicinas en primera instancia y las que actúan a la inversa coinciden en aplicar baños de agua tibia al niño si no detectan que baja la fiebre, cosa que la Asociación Española de Pediatría desaconseja firmemente a través de su Decálogo de la Fiebre.

 

Por otro lado, tal y como revela el Barómetro de Tranquilidad, el 47% de las madres indica que a veces combinan o alternan analgésicos, una práctica que también desestima la AEPED. La razón estriba en que el 43% de las madres dice notar más mejoría con un analgésico que con otro. Prueba de ello es que, en el vídeo difundido por las entidades responsables del estudio, una de las madres entrevistadas declara que "a la media hora, el ibuprofeno se nota", pero reconoce emplear también el paracetamol. Cosa que hacen muchas otras madres, bien porque a sus hijos les gusta más o para prevenir posibles dolores de estómago, pues es bien sabido que aquellos productos que contienen ibuprofeno como ingrediente activo no siempre sientan bien. Mucho menos si uno lo toma en ayunas o sin haber comido lo suficiente.

 

Decálogo de la fiebre de la AEP

 

Aunque la diarrea y los vómitos son también dos de los pequeños problemas de salud que más preocupan a las madres, la fiebre es sin duda el que más alertas activa. Llegados por eso a este punto cabe hacer mención a los principales puntos del decálogo de la fiebre elaborado por la Asociación Española de Pediatría.

 

-   La fiebre no es una enfermedad. Sirve para defendernos contras las infecciones causadas tanto por virus como por bacterias.

 

-   La fiebre, por si misma, no causa daño cerebral, ni ceguera, ni sordera, ni muerte.

 

-   Algunos niños predispuestos pueden tener convulsiones, pero tratar la fiebre con medicamentos no las previene.

 

-   Solo hay que usar medicamentos para la fiebre si hay malestar y dolor.

 

-   El ibuprofeno y el paracetamol tienen la misma eficacia.

 

-   Se desaconsejan los baños, friegas con alcohol y el uso de paños húmedos, así como desabrigar al niño demasiado.

 

-   Conviene que el pequeño esté siempre bien hidratado. Se le ofrecerán líquidos a menudo y, a ser posible, con hidratos de carbono.