El Congreso deja en 35 los disparos efectuados el 23-F

El disparo marcado en una rejilla de ventilación, enmarcado y con una leyenda, se expondrá en vísperas de las Jornadas de Puertas Abiertas.

El Congreso de los Diputados ha cifrado en 35 el número de disparos marcados en su Salón de Plenos en la intentona golpista del 23 de febrero de 1981, descontando ya las cinco marcas que han desaparecido de la tribuna de prensa con motivo de las últimas obras realizadas este verano en el hemiciclo y tras el hallazgo de ocho impactos que hasta ahora no estaban contabilizados.


Así consta en el informe técnico que la Mesa del Congreso encargó tras la desaparición de esos cinco señales de bala y que este mismo martes el presidente de la Cámara, Jesús Posada, ha llevado a la reunión del órgano de gobierno de la Cámara y que cuenta con un mapa de disparos diseñado por un equipo de topógrafos para documentar los impactos existentes a día de hoy.

El estudio de la Secretaría General del Congreso hace una reconstrucción de las señales existentes en el hemiciclo basándose en el informe que en diciembre de 1981 hizo el arquitecto conservador en respuesta a una petición del tribunal militar que instruía la causa del 23-F.

En ese informe original se identificaron 37 señales de desperfectos, en 26 de los cuales se apreciaba con claridad su origen mientras que en los 11 restantes la distancia a la que se encontraban impedían tener una certeza total.

En todo caso, el texto recalca que, desde la asonada militar, el hemiciclo ha sido objeto de algunas obras que podrían haber afectado a las señales de los disparos, la más importante la efectuada en 1988, cuando, entre otras mejoras, se cambió la bancada de escaños o se modificó el solado.

El informe de la Secretaría General añade que en 1999 el arquitecto conservador de la Cámara elaboró un informe en el que hablaba, sin detallarlos, de 33 impactos de bala, cuatro menos de los identificados en el informe original.

Aunque apunta que no es posible asegurar el número de disparos de los 37 contabilizados en 1981 se han mantenido a lo largo de los años, el mapa de disparos confirma la desaparición de los cinco impactos de la tribuna de prensa y la identificación de ocho marcas nuevas que no estaban contabilizadas: dos en los plafones planos del techo, tres en la zona de bóveda y tres en la faja sobre la cornisa de focos.

LOS CINCO DISPAROS EN LA TRIBUNA DE PRENSA, INCUESTIONABLES

El informe de la Secretaría General también recoge la versión que la arquitecta conservadora de la Cámara ofrece tras la desaparición de esas cinco huellas de disparos poniendo de relieve la "complejidad" de la obra acometida en el hemiciclo.

Según se concluye, "la premura con la que se realizaron los trabajos (20 días del mes de julio y la primera quince de agosto), los problemas de la instalación, el reducido espacio de que se disponían en la estructura de madera, así como la dificultad para acceder a la documentación sobre el 23-F, por su carácter reservado, han contribuido a la eliminación de algunas señales de la que no fueron conscientes ninguna de las personas que han intervenido en la obra".

LO IMPORTANTE NO SON EL NÚMERO DE DISPAROS

En declaraciones a los periodistas antes de la reunión de la Junta de Portavoces, el presidente del Congreso ha restado importancia al baile de cifras sobre el número de disparos registrados en el hemiciclo antes y después de las obras, a su juicio, lo importante es lo que hace ahora 32 años ocurrió en "el templo de la democracia", un recuerdo, ha apostillado, que "debe quedar para siempre" y al que la Cámara quiere dar "máxima transparencia".

De hecho, Posada ha recordado que antes de las Jornadas de Puertas Abiertas de los próximos 3 y 4 de diciembre, tiene previsto exponer ya la marca de un disparo del 23-F registrado en una rejilla de ventilación del Salón de Plenos del Congreso.

La intención del presidente es que dicho impacto, que se 'rescató' de las obras efectuadas este verano en el hemiciclo y será enmarcado en metacrilato con una leyenda conmemorativa, es colocarla en el pasillo que une su despacho con el Salón de Ministros, donde la Mesa del Congreso suele celebrar sus reuniones.

Junto a esto, a instancias de la Mesa se han iniciado además los trabajos para realizar una publicación que recoja toda la documentación relevante existente en la Cámara Baja sobre la intentona golpista de 1981.

LAS GOTERAS NO PROVOCARON DESPERFECTOS IMPORTANTES

Asimismo, en la reunión del órgano de gobierno de la Cámara Posada también ha puesto en común otro informe que encargó a raíz de las goteras que se registraron en el hemiciclo el pasado 11 de septiembre y que obligaron a retrasar dos horas el inicio del Pleno del Congreso.

Este informe detalla que la entrada del agua fue provocada por el atasco originado en una de las bajantes, y "en ningún caso por defectos constructivos de la nueva cubierta, que resistió con solvencia la importante descarga de agua que tuvo lugar ese día".

La lluvia, señala, hizo que una de las bajantes del edificio rebosara, inundando el canalón y provocando una bolsa de agua que se filtró por la nueva rejilla de ventilación, cayendo directamente en la tribuna del hemiciclo, un embalsamiento que, sin embargo, no fue "fácilmente detectable".

Pese a lo "imprevisto" de la circunstancias, la "dificultad" para detectar el origen de la filtración y la "complejidad" de coordinar todas las actuaciones, el informe concluye que no sólo el Pleno pudo reanudarse dos horas después del incidente, sino que la filtración no ha ocasionado desperfectos "de importancia".