El AMPA Claudio Sánchez Albornoz pide una ampliación del horario de madrugadores

A través de una carta dirigida al Director Provincial de Educación, al AMPA de este centro de educación infantil y primaria pide que Madrugadores comience a las 7:30 horas, en lugar de a las 7:45 horas como ocurre ahora
El pasado 6 de noviembre se remitió una carta al Director Provincial de Educación, solicitando la intervención de éste ante la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, con el fin de que el Programa Madrugadores de conciliación de la vida escolar, laboral y familiar, comience a desarrollarse a las 7:30 h., en lugar de sólo desde las 7:45 horas, como ha venido sucediendo hasta ahora.Las razones de esta petición se debe a la demanda realizada por varias familias del centro, que tienen serios problemas para dejar a sus hijos en el colegio a las 7:45 horas, algo que ha llevado a la AMPA a reclamar de la administración regional, que cumpla con el Decreto que regula este programa de conciliación.La petición se apoyaba en la previsión normativa recogida en el Decreto 29/2009 de 8 de Abril y en la Orden 995/2009 de 5 de Mayo, que desarrolla el anterior, emanadas de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León. Dicha normativa contempla la posibilidad de que el programa madrugadores de comienzo a las 7:30 horas. Algo que es perfectamente aplicable en el CEIP Claudio Sánchez Albornoz, puesto que existen peticiones de las familias en este sentido, desde principio del curso escolar. La AMPA “Claudio Sánchez Albornoz” confía en que esta petición sea debidamente tramitada y escuchada por parte de los responsables de Educación de la Junta de Castilla y León, puesto que responde a una demanda claramente justificada, puesto que la ampliación del horario de Madrugadores desde las 7:30 h. puede hacer más fácil la conciliación para numerosas familias del centro.La AMPA espera que la Consejería de Educación escuche su petición, puesto que no es desproporcionada y responde únicamente a la necesidad de conciliar la vida laboral, escolar y familiar, que es precisamente el objetivo que pretende la propia Junta de Castilla y León con los programas de conciliación, y cuyas limitaciones ocasionan graves problemas a las familias.