El albergue de las Tenerías de Ávila supera en cinco años de vida los 2.000 peregrinos

El albergue de peregrinos de las Tenerías de Ávila cumple cinco años desde su inauguración oficial el veintisiete de enero del dos mil nueve. En estos años han pasado un total de 2.095 peregrinos; de ellos, 413 corresponden al pasado año. Nos han visitado peregrinos procedentes de los cinco continentes y de las más diversas nacionalidades desde Nueva Zelanda, EE.UU., México, Brasil, hasta Rusia, Corea, Japón...

El medio más utilizado para peregrinar es “A píe”, con un 60 %. En bicicleta, medio de transporte que está en aumento y que utilizan los peregrinos más jóvenes, alcanza el 39 %; y un 1 %, en caballerizas. El 75 % de los peregrinos son de género masculino y el resto son mujeres. Los peregrinos más jóvenes que hemos alojado en estos años y concretamente en el 2013 y 2014 han sido dos chavales con 11 años, evidentemente acompañados de sus padres. El peregrino de mayor edad pasó en el 2012 y contaba con 80 primaveras, ¡qué ya está bien!

 

Contrario a lo que podría pensarse, el peregrinar a Santiago no es cosa de gente rebosante de salud, fuerte y deportiva ya que hemos alojado a lo largo de estos años a invidentes y discapacitados, como es el caso de Antonio, peregrino invidente acompañado de Ángela, que le sirve de bordón y guía, que peregrinó en 2010. Dentro del proyecto “La  Bicicleta de la Esperanza en España” nos visitó Gerardo, un vigués, sordo y ciego de 32 años, acompañado de Javier, su entrenador, que realizaban el Camino en bicicletas especiales. Ejemplos de caminos a seguir y que nos enseñan que no hay retos imposibles y que los límites del ser humano no están marcados por nadie.

 

El Camino es universal e igual para todos los peregrinos pero con distintas sensaciones para cada uno, así de generoso es el Camino de Santiago. No importa la raza, la religión ni el origen de cada uno, el Camino es igual para todos y todos cabemos en él.

 

Cada hombre que emprende el Camino de Santiago es un universo que se pone en marcha y ¿Qué tiene el Camino de Santiago, que todo el que camina repite? Todos los peregrinos nos hemos hecho alguna vez esta pregunta. ¿Dónde está el duende y la magia del Camino? que acompañan a esta ruta de mil años.

 

El Camino de Santiago no se puede definir, medir, ni etiquetar pues cada uno tiene su propio camino. Es complejo, muy complejo y en él coinciden multitud de factores. Lo primero que muchos nos preguntamos es: ¿qué hago yo aquí?  Estás caminando siempre con la misma cuestión y es que lo esencial es invisible a los ojos.

 

El peregrinar requiere su tiempo, no se trata de correr o de batir ningún récord, ni un tiempo determinado. El peregrino tiene que romper con su espacio y su tiempo cotidiano para entrar en los propios ejes del Camino. Mientras se camina, uno conoce su destino físico y es como una obsesión: levantarse, caminar, comer, ducharse y descansar para volver al ciclo, al día siguiente. No hay tiempo real para pensar en otra cosa, estás aislado del mundo, desconectado de él. No hay que cuestionarse nada, si hace frío, como si hace calor, llueva o nieve.

 

Se acepta con total resignación y de forma callada, lo que depara el día sin crear falsos problemas fingidos o insignificantes, con el conocimiento de que se sabe hacia dónde se va. Como escribió Bertrand Russell: «Cuando un hombre sabe a dónde va, el mundo entero se aparta para darle paso».

 

Este año hemos contado con dos peregrinas a caballo, Ingrid y Eva, de 51 y 16 años de edad, madre e hija y de nacionalidad holandesa. Comenzaron el camino el 18 de abril en un pequeño pueblo de Valencia. Nos cuenta Ingrid: «que el sueño de Eva es viajar a caballo por todo el mundo» y que decidió acompañar a su amazona hija en este su primer viaje sobre caballos blancos sin herrar y sin bocados. Afirman que: «el tiempo que tardemos no es importante» lo primordial es disfrutar del viaje y conocer gentes y paisajes.

 

Ha sido un pequeño resumen para conocer la vida y motivos de los peregrinos que nos visitan. Personas normales que caminan hacia Santiago de Compostela, a la vez que se buscan en el interior de sí mismos.

 

Pedro Mena.

Miembro de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Ávila.