El águila imperial se consolida en Castilla y León con 112 pollos que han alcanzado la madurez

Águila imperial. Foto: Europa Press

Las actuaciones de conservación puestas en marcha por la Junta de Castilla y León desde 1992, la mejora de las poblaciones de conejo, el establecimiento de criterios de gestión y el aprovechamiento de los recursos naturales compatible con los requerimientos del ciclo biológico de la imperial, favoreciendo la percepción que sobre esta especie tuvieran los propietarios de predios, han permitido su recuperación.

El balance del censo de águila imperial ibérica en Castilla y León ha confirmado que por primera vez, desde que existen datos de seguimiento de la población de águila en Castilla y León, que el número de pollos nacidos y que ha alcanzado la madurez que les permitió abandonar el nido ha superado el centenar hasta llegar a los 112. Esta situación, junto con el dato del número de territorios ocupados por parejas en 2016, que son 89, consolida la tendencia a la recuperación de esta especie en la Comunidad.

 

El águila imperial es el ave rapaz forestal de mayor porte presente en la Península Ibérica y por ello una de las más perseguidas a través de disparos o veneno. La destrucción de su hábitat o la caída de las poblaciones de su presa principal, el conejo, así como la muerte en tendidos eléctricos supuso casi la extinción en la década de los años setenta y ochenta del pasado siglo, motivando su catalogación en peligro de extinción en toda España. En 1999, en Castilla y León la situación de su población se redujo a 16 parejas confinadas en el sur de las provincias de Ávila y Segovia

 

Las actuaciones de conservación puestas en marcha por la Junta de Castilla y León desde 1992, la mejora de las poblaciones de conejo, el establecimiento de criterios de gestión y el aprovechamiento de los recursos naturales compatible con los requerimientos del ciclo biológico de la imperial, favoreciendo la percepción que sobre esta especie tuvieran los propietarios de predios, han permitido su recuperación. Desde 2003, todas estas acciones se encuadran en el Plan de Recuperación del Águila imperial ibérica en Castilla y León, como desarrollo de la Estrategia para la Conservación de la especie España (2001), cuyos objetivos numéricos se han visto superados ampliamente.

 

Desde ese momento, la evolución de la especie ha sido muy favorable, pasando de estar acantonada en la parte más meridional de Segovia y Ávila a expandirse por ambas provincias, ampliando su área de distribución a las de Valladolid y Salamanca, en esta última se detectó nuevamente en el año 2015, existiendo en la actualidad tres territorios en ella. En el caso de Valladolid, fue en 2009 cuando se constató su presencia, existiendo en la actualidad 16 territorios regentados.

 

Esta evaluación favorable de la especie pretende asentarse definitivamente continuando con las acciones dirigidas a mitigar o eliminar las causas que continúan generando la mortandad que son fundamentalmente su muerte en tendidos eléctricos y la incidental – el uso ilegal de venenos y, en menor medida disparos-; junto con la mejora en los criterios de compatibilidad de su presencia con los usos del medio - gestión forestal, cinegética y uso social y turístico en el medio natural- de forma que se eviten molestias en los ciclos reproductores.