El 24% de los niños de Castilla y León reciben lactancia materna exclusiva en sus seis primeros meses de vida

En la década de 1998 a 2008, el porcentaje de niños de la Comunidad que fueron alimentados con lactancia artificial disminuyó del 71,7% al 43%

La Consejería de Sanidad apoya la lactancia materna como la forma más natural y adecuada de aportar a los niños los nutrientes que necesitan para un crecimiento saludable. Por este motivo, ha puesto en marcha diversas medidas de información, promoción, estudio y educación de esta práctica.

La Organización Mundial de la Salud afirma que la leche materna es el alimento perfecto para los bebés y aconseja alimentar al niño sólo con lactancia natural hasta que cumpla los seis meses; continuar con esta práctica mínimo hasta el año, introduciendo poco a poco otros alimentos; y seguir dando el pecho hasta los dos años o más.

Estas recomendaciones están basadas, fundamentalmente, en que la leche materna contiene los nutrientes específicos que requieren los recién nacidos y se va adaptando, variando la proporción de estos nutrientes, a las necesidades que van surgiendo en el niño a medida que crece. Además, es rica en anticuerpos y refuerza el sistema inmunológico del pequeño.

Basándose en todos los beneficios que esta práctica ofrece para la salud, tanto de la madre como del hijo, la Consejería de Sanidad ha puesto en marcha varios estudios que han ayudado a describir con claridad la realidad de la lactancia materna en la Comunidad. Entre estos estudios, destaca el desarrollado sobre lactancia exclusiva de 6-12 meses de la Red de Médicos Centinela de Castilla y León,que se puso en marcha en 1998, y en 2008 reflejó que, en sólo una década, las cifras de mujeres que optaban por dar de mamar a sus bebés aumentó al tiempo que disminuían las que elegían la lactancia artificial. Exactamente, en 1998 el 7,3 % de los niños recibía lactancia materna hasta los seis meses, mientras que en el 2008 el porcentaje ascendió hasta el 22 %. Por otro lado, en 1998 el 71,7 % de los niños recibían lactancia artificial exclusiva y en el 2008 este porcentaje había disminuido hasta el 43%.

Asimismo, se realizaron los informes anuales de las gerencias de Atención Primaria, en funcionamiento desde 2008 -año en el que la evaluación, el seguimiento y las propuestas de mejora sobre la lactancia materna en Castilla y León se convierten en un objetivo de los planes anuales de gestión de Sacyl-. Estos documentos analizan factores de interés como, por ejemplo, el periodo de duración de la lactancia, los motivos de abandono en los casos en que se deja de practicar, o quién es el responsable de la decisión de ese abandono, entre otros. De esta manera, en el último informe cerrado en el año 2010, se obtuvieron resultados como que el 24 % de los bebés de la Comunidad tienen lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida; que algunos de los motivos más frecuentes de abandono son el desarrollo de la enfermedad de la hipogalactia en la madre y el trabajo materno -siendo las razones laborales el motivo más frecuente de abandono a partir del cuarto mes de vida de los niños-; y que del total de mujeres que abandonan la lactancia materna, el 63,28 % lo hacen por iniciativa propia y el 36,23 % lo hacen por recomendación del personal sanitario.

Promoción de la lactancia materna

Los estudios han demostrado que en Castilla y León el porcentaje de niños que presentan lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida ha pasado de un 22 % en 2008 a un24 % en 2010, existiendo provincias como Soria o León donde este porcentaje llega incluso al 40 %. Estos resultados se deben, en parte, a las medidas de incentivo, educación, apoyo e información sobre esta materia organizadas por la Consejería de Sanidad dentro de su Programa de Promoción y Apoyo de la Lactancia Materna.

Algunas de estas medidas han sido la creación de una guía informativa para padres; la difusión de información sobre la lactancia en los cursos de preparación al parto; el apoyo del personal sanitario a las madres durante su hospitalización; el fomento de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN), para animar a los hospitales y centros de salud de la Comunidad a adoptar prácticas que protejan y promuevan la lactancia materna exclusiva desde el mismo momento en que nace el bebé; la formación y sensibilización a los profesionales; la divulgación de la IHAN entre la población general, para que colaboren con las rutinas que facilitan el apoyo a la lactancia materna; y la creación de salas de lactancia y zonas habilitadas para la misma en los hospitales para proteger el derecho de las mujeres a amamantar cuando y donde ellas lo necesiten (Se adjunta tabla sobre las salas de lactancia en los hospitales de la Comunidad).

Beneficios para el niño

Los beneficios de la lactancia materna para los niños son numerosos, como por ejemplo, que la leche materna es la continuación del alimento y protección que recibe a través del cordón umbilical; ofrece una alimentación y nutrición equilibradas; es la primera vacuna que recibe el niño, ya que los anticuerpos de la leche materna le protegen del contagio de muchas enfermedades y fortalecen sus defensas. Además, se ha comprobado que los niños alimentados con leche materna tienen menor riesgo de alergia a los alimentos, diarrea, infección respiratoria, bronquitis, neumonía, otitis, eczema, asma y diabetes en la infancia y tienen un cociente intelectual superior en 8-10 puntos al que presentan los que no lo han sido.

Por otro lado, la lactancia se relaciona con un menor riesgo de muerte súbita infantil, favorece la liberación de la hormona del crecimiento, facilita el desarrollo de los huesos del paladar, de las mandíbulas y de los dientes y ofrece protección al niño frente a enfermedades degenerativas vasculares en la edad adulta. A todos estos beneficios se une el refuerzo del vínculo del niño con su madre.

Beneficios para la madre

La lactancia materna también provoca beneficios para la madre, como que las hormonas de la lactancia relajan y facilitan el sueño; estimula el sistema inmunitario materno y reduce las necesidades de insulina en madres diabéticas; disminuye el riesgo de cáncer de mama y de ovario; y existe menor riesgo de osteoporosis y fractura de cadera en edad avanzada.

Además, el cuerpo se recupera mejor después de una larga lactancia, ya que el organismo utiliza la grasa acumulada durante el embarazo en las caderas y en otras partes del cuerpo, para fabricar la grasa de la leche y favorece la producción de la oxitocina, que ayuda a la recuperación del tamaño normal del útero.