Eduardo Bravo: “El humor es una máquina que engrasa los mensajes, los aumenta y los hace llegar mejor a la gente”

El salón de actos del IES Isabel de Castilla de la capital abulense acogió una nueva cita con los Encuentros por una Ciudadanía Crítica, que esta vez contó con la presencia del periodista y humorista de la revista Mongolia Eduardo Bravo, que habló sobre humor y libertad de expresión, sobre esta publicación satírica y sobre los ecos de los asesinatos del Charlie Hebdo.

Cuestiones laborales obligaron a Gonzalo Boyé, editor de la revista satírica Mongolia, a no poder asistir a una nueva cita de los Encuentros por una Ciudadanía Crítica, que acoge desde hace tiempo el IES Isabel de Castilla de la capital abulense, pero sí se pudo disfrutar de la presencia de otro de los referentes de la publicación, Eduardo Bravo, que acudió a Ávila para debatir sobre libertad de expresión y humor, en una charla-coloquio que giró en torno a la polémica y divertida Mongolia.

 

Tiempos muy adecuados para hablar de estos temas, según se debatió, por la reciente aprobación de la llamada “Ley Mordaza” y de los recientes asesinatos de los humoristas de la revista Charlie Hebdo, dos temas que estuvieron muy presentes entre el protagonista y el participativo público asistente. Sobre el primer tema, Bravo aseguraba que “seguiremos adelante aunque nos quieran meter miedo”, y sobre el otro, apuntaba en tono jocoso que “si pasara algo igual en España creo que tendríamos todas las papeletas”.

 

La revista Mongolia empezó a funcionar en marzo de 2012 y, según explicó Bravo nació cuando “todos nos quedamos sin trabajo, y como vimos que la solución eran no depender de contratos, decidimos crear nuestra propia revista”, y viendo lo “tiempos duros que venían”, apuntaba, “creímos que lo mejor era hacer una revista satírica”, que “hicimos con más ganas que medios”. Definió la publicación como internacionalista, republicana y no nacionalista, y apuntó que en su creación se hizo un decálogo en el que “decíamos… ¡no somos de izquierdas ni de derechas, repetimos, no somos de derechas!

 

Considerada por muchos como una versión más moderna de míticas revistas como Hermano Lobo, La Codorniz, El Papus o The Clinic, entre otras, Bravo destacó que “esas eran mucho mejores que nosotros”, además de que “nosotros nos fijamos en todos los tipos de humor como el de altísima categoría de los Monty Python o hasta Benny Hill, que también nos gusta”. Y es que, destacaba en este punto, “aprendemos de hasta quien no nos gusta”.

 

Cuestionado por el tema del humor, Bravo lo definió como “una máquina que engrasa los mensajes, que los aumenta y los hace llegar mejor a la gente” y destacó que “hay gente que dice que el humor banaliza, pero lo cierto es que es un buen arma para hablar de cosas serias, porque se puede ser serio y divertido a la vez”. Aquí señalo también el objetivo de sus mofas, que no es otro que “las jerarquías, tanto políticas como religiosas y no el que está puteado”, porque “si optas al poder es lo que te toca”, de modo que “tenemos para todos, el PP, el PSOE e incluso PODEMOS, que, si quieran, cuando estén en el Gobierno, nos pueden dar el BOE para que lo redactemos nosotros”, bromeó.

 

En este punto también hizo referencia a las religiones, de las que “nos somos nada amigos”, en un punto en el que el tema de Charlie Hebdo cogía protagonismo, y sobre el que Bravo volvió  a utilizar el humor para referirse a él señalando que “si Dios quisiera ya nos habría fulminado, y si lo haces tú, te tomas la justicia por tu mano, igual eres tu quien cometes un pecado y te metes en un buen lío”.

 

Este fue el punto en el que más se habló sobre la libertad de expresión, que en el caso de España se remarcó en torno a la “Ley Mordaza”, sobre la que se puso más serio asegurando que “no nos van a meter miedo por denuncias o querellas o por una ley, vamos a seguir adelante, porque nosotros no obedecemos a nadie. Cuando empezamos con Mongolia había mucho miedo, un miedo injustificado a las denuncias, e interponerlas solo crea el efecto contrario, da más eco a lo publicado”. Y es que, concluyó, “la sociedad ha ido reculando por el miedo y hemos llegado a que nuestra libertad sea una mierda, y tenemos que recuperarla”.