Economía.- (Amp.) Rajoy dice que "el euro ya no está en tela de juicio" y "quien apueste en contra se equivocará seguro"

Mariano Rajoy, en el Congreso, anuncia más recortes
Ya ha habido conversaciones "informales" sobre una agencia de calificación europea y posibles acuerdos entre el BEI y el ICO
Ya ha habido conversaciones "informales" sobre una agencia de calificación europea y posibles acuerdos entre el BEI y el ICO

MADRID, 31 (EUROPA PRESS)

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha afirmado este miércoles ante el Pleno del Congreso que "hoy el euro ya no está en tela de juicio" y ha advertido que "quien apueste en contra" de la moneda comunitaria "se equivocará seguro", reprochando a la oposición que se muestre tan pesimista respecto de la UE.

"Hoy el euro ya no está en tela de juicio, como hace unos meses. Hoy poca gente cree que el euro se pueda romper, y quien apueste a que el euro se rompe se va a equivocar seguro, porque hay una voluntad clara de la UE de seguir avanzando en la integración, y porque el Banco Central Europeo (BCE) ha hecho un movimiento muy importante. Hoy el euro no está en tela de juicio y quien apueste en contra tendrá una rentabilidad muy baja", ha insistido.

En cualquier caso, ha recordado que sigue siendo necesario avanzar en la creación de la unión bancaria y fiscal, pero que también los estados miembros tienen "obligación" de hacer sus deberes. Aunque ha reconocido que le gustaría que el avance en la integración fuera "más rápido", Rajoy ha recordado que las decisiones se toman "por unanimidad de 27 países" y "no es fácil poner de acuerdo a todos".

"Europa está avanzando, y queremos que siga avanzando, y es importante que se haga con los máximos consensos posibles. Yo buscaré el acuerdo y el mayor respaldo (de la oposición en el Congreso) para el próximo Consejo Europeo de diciembre. Pero lo que se está produciendo estos días en la UE es bueno para Europa y para España: más proyecto europeo, más irreversibilidad del euro, es bueno para este proyecto común", ha insistido.

Respecto de la petición del rescate bancario, el presidente ha afirmado de forma tajante que "no conllevará condicionalidad macroeconómica" y que "no hay una decisión definitiva tomada" sobre la recapitalización directa de las entidades. "Seguiremos dando la batalla con las armas con las que contamos", ha añadido.

LAS COSAS "LLEVAN SU TIEMPO"

A petición de la mayor parte de los portavoces parlamentarios, el presidente ha vuelto a hacer referencia a lo acordado en el Consejo Europeo de hace unas semanas afirmando que ha habido un paso adelante en relación con la unión bancaria, ya que se ha "acordado aprobar el reglamento de la supervisión única en diciembre" para que pueda entrar en vigor en 2014.

En este sentido, se ha mostrado comprensivo con este retraso aludiendo a "razones puramente técnicas" porque poner en marcha este tipo de mecanismos "lleva su tiempo", pero se ha mostrado confiado en que el Consejo Europeo de diciembre sí sirva para avanzar en la toma de decisiones.

Además, ha anunciado que "en fechas próximas" presentará un documento "sobre unión política" que "seguirá al ya presentado sobre unión bancaria y fiscal", y ha mostrado la disposición de "escuchar" a la oposición en lo relativo a la unión social, ya que a su juicio es necesario "gobernar para personas" y "hacer lo que se está convencido que es necesario para sacar las cosas adelante". También ha reconocido que se ha debatido ya "informalmente" sobre la posibilidad de crear una agencia de calificación europea.

En cualquier caso, ha expresado su coincidencia con el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, en que es preferible que los acuerdos europeos se desarrollen de forma simétrica, y se ha comprometido con trabajar "en la medida" de sus posibilidades para conseguirlo, y defendiendo tanto los intereses de España --como le corresponde en su papel de presidente-- como los intereses de la UE. "Este Gobierno se preocupa de los intereses generales de España y del futuro de Europa, porque nos interesa como españoles y europeos", ha insistido.

CRECIMIENTO Y AUSTERIDAD

En cuanto a los planes para impulsar el crecimiento económico y la creación de empleo, Rajoy ha reconocido haber hablado con el presidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI) "de forma informal" sobre la posibilidad de firmar un acuerdo con el Instituto de Crédito Oficial (ICO) para dar crédito a las pymes, así como sobre la utilización de los fondos estructurales para fines distintos a los originalmente definidos.

"Pero todo tiene sus problemas y dificultades, aunque estamos empeñados en agotar todas las posibilidades que puedan redundar en beneficio de los intereses de todos los europeos", ha apostillado, defendiendo no obstante que es "imprescindible" continuar con la austeridad para reducir el déficit, al margen de que sea lícito discutir sobre el ritmo de ese ajuste.

Y es que, según el presidente, las políticas de crecimiento no deben ser "regar dinero", como hizo el Ejecutivo socialista, sino que son la suma de "muchas cosas", de las reformas, la mejora de la financiación, el avance en la integración europea o el anuncio del BCE sobre la compra de deuda pública. "Hacer la economía más flexible y competitiva es una obligación de cualquier gobierno responsables y nosotros no vamos a abdicar de esa obligación", ha reiterado.

No obstante, también ha asegurado ser "consciente de los efectos que la austeridad produce en el corto plazo" pero ha insistido en que "no hay alternativa en estos momentos" y en que los ajustes se están haciendo "de la forma más equitativa posible".

PRESUPUESTOS COMUNITARIOS

Por otra parte, el líder 'popular' ha subrayado también la necesidad de encontrar aliados para, entre otras cosas, negociar las perspectivas financieras de la UE, que podrían suponer una reducción de 50.000 millones de euros en las cuentas comunitarias.

"La propuesta de la CE nos parece razonable, un buen punto de partida. Pero tenemos que dar la batalla en la defensa de la Política Agrícola Común (PAC) y la política de cohesión", ha precisado, rechazando la posibilidad de aplazar o negarse a pagar la deuda pública y asegurando que "2013 será mejor que 2012" y que en 2014 "habrá ya crecimiento económico".