Don Blas de Lezo y Ávila

Me gustaría hacer, en pocas líneas, un breve ejercicio de memoria por parte de todos los abulenses. No creo que por falta de interés, sino más bien por desconocimiento de esta relación de la ciudad y provincia de Ávila, con este renombrado hito de nuestra historia y su descendencia, es decir, con los marqueses de Ovieco y vizcondes del Cañal, que en la actualidad se encuentra en boca de todos, y tantos siglos han sido menospreciados y olvidados.

Como todos sabemos, el sábado día 15 de noviembre a las 12:30 de la mañana fue inaugurado por S.M el Rey D. Juan Carlos, un monumento por suscripción popular en la plaza Colón de Madrid. Dicho acto ha sido promovido por una asociación en pro del monumento, liderada por D. Iñigo Paredes Camuñas, y con apoyo de la Marina Española, en la que han firmado y contribuido más de 11.000 personas.

 

 

No voy a entretenerme en comentar todas las heroicidades de este gran marino, que desde mi infancia ha sido una de las figuras que más me han llamado la atención. Sin duda alguna, tanto por la falta de reconocimiento en toda España, y muy especialmente en Ávila. Donde parece que un puñado de figuras nos basta para completar nuestros libros de historia, cuando se podrían unir muchas más, de las que nunca se dice nada, como por la indiferencia que este marino ha sufrido por parte de todos los españoles.

 

Volviendo al linaje Lezo, este título fue concedido a D. Blas de Lezo y Pacheco. Hijo del héroe de Cartagena de Indias, ya que éste murió con posterioridad por las heridas sufridas tras la gloriosa defensa de aquella lejana ciudad colombiana, y de su esposa Dña. Josefa Mónica Pacheco Solís.

 

El matrimonio de D. Blas y Dña. Josefa Mónica fueron poseedores del mayorazgo fundado por los hermanos D. Fernando y D. Pedro Solís de Arauzo, al que pertenecía la dehesa de Ovieco, que además de las tierras abulenses abarcaba otras posesiones repartidas en varias provincias españolas, procedentes de los Salazar y Yera.

 

La dehesa de Ovieco se encuentra en la actualidad en el pueblo abulense de Villaflor y comprende un término redondo de más de 200 hectáreas. Tiene un caserío que se explota como complejo de turismo rural y que ha conservado en la actualidad el nombre de “Casa Marqués de Ovieco”. Ovieco es también el río que nace en estos parajes, y que cruza por San Pedro del Arroyo hasta siguiendo las estepas morañegas.

 

Los cuatro primeros marqueses, D. Blas Fernando, D. Blas Alejandro, D. Blas Juan y D. José María Lezo, este último muerto sin descendencia en el año 1900, tuvieron una gran relación con estas propiedades de las que hablamos, viajando constantemente desde Madrid y Salamanca hasta nuestra ciudad. También sabemos que los marqueses tuvieron una estrecha relación de amistad con la familia del político y propietario D. Celedonio Sastre y García-Serrano, abogado y alcalde de nuestra ciudad.

 

Por ello, aunque no quiero profundizar en el tema, que nos daría muchas hojas para escribir, desde estas escuetas líneas quiero dar un acento abulense al recuerdo de este ilustre marino, de sus hijos y nietos, que tanto visitaron y  amaron las tierras de Ávila.

 

Eduardo Duque y Pindado.