¡Diputaciones….no hay nada que celebrar¡

Por todo el territorio español se ha celebrando un hecho casposo y arcaico: el 200 aniversario de las diputaciones provinciales, las instituciones mas anquilosadas de España, ese invento despotista ilustrado, que por el camino perdió el lustre, que en pleno siglo XXI sólo sirve para albergar un nido de allegados, mediocridad y caciquismo, a iguales partes

Las Diputaciones españolas que nacieron con la constitución de la «Pepa» forman, junto al Senado, instituciones inútiles para los intereses del ciudadano de a pié, porque las diputaciones reparten y parten los presupuestos en función del color político a los alcaldes de su mismo color en mayor proporción que al resto, método que luego sirve para que se le devuelvan los favores dentro del aparato del partido correspondiente.

 

También las diputaciones sirven, sobre todo y en especial, para colocar al «primo del alcalde», al afiliado de turno o al mas pelota del lugar, a cambio se llevarán el voto asegurado en las próximas elecciones, hacer favores a empresas afines y controlar los medios de comunicación, mediante, por ejemplo la publicidad que reciben estos de la administración provincial, cual sistema caciquil de otros tiempos.

 

Las diputaciones, ese ente alejado del ciudadano, sirven, en teoría, para resolver los problemas del territorio y dar servicio a los ciudadanos, digo en teoría porque cuando el territorio es muy extenso, como es el caso de castilla la vieja, se pierde esa proximidad conociendo menos lo que ocurre en cada municipio. Sirven para dar un servicio....si, como por ejemplo el servicio de recogida de basuras, servicios cada vez más ineficaces, pues no se comparte ni la gestión ni los gastos de manera comarcal en la mayoría de las veces. (Lo de los sobres de Bárcenas por grandes empresas que se llevan los contratos públicos se repite también a pequeña escala).

 

Las diputaciones no son ajenas al sistema corrupto español, lejos de atajar esta lacra ahora el PP, con la nueva Ley de Ordenación del Territorio aprobada en solitario, pretende retrotraernos de nuevo a la España preconstitucional  al  conferir mas poder a las diputaciones frente a los alcaldes de los pueblos, alejando así la democracia local que daba participación a los vecinos en la toma de decisiones a través de sus representantes, ahora los alcaldes, se quedaran como figura de bastón de mando sin nada que mandar, simples monigotes para presidir procesiones y pregonar en sus fiestas, como en aquellos tiempos los que el  NODO  o Berlanga nos enseñaba en imágenes.

 

Al contrario que esta estructura caduca, existe una alternativa mejor en otros países que bien podría funcionar en España: las comarcas, donde se agrupan los municipios más cercanos de un territorio compartiendo las mismas características y compartiendo los gastos de los servicios públicos. Una comarcalización desde la solidaridad, con competencias y presupuestos propios, que desarrolle inversiones específicas en cada territorio, impulsando la vida rural, en especial en las zonas deprimidas, con respeto al medio y pivotando en la economía local. Para ello es necesario eliminar las Diputaciones Provinciales y establecer las transferencias patrimoniales y competenciales a las comarcas o municipios.

 

Pero para avanzar hacia este modelo, primero habría que empezar por el reparto de la financiación del presupuesto global de España, mediante una ley de financiación. local que defina competencias y financiación incondicionada sobre la base del mantenimiento de competencias en el ámbito social.

 

De esta manera ganaríamos todos.... ganaríamos en democracia, ya que a los diputados de las diputaciones no les podemos votar directamente, se avanzaría en una democracia participativa al dar mas poder al vecino, ganariamos en eficiencia… frente al desmantelamiento de la democracia local y los servicios públicos municipales que ya ha puesto en marcha el rodillo de la mayoría en el congreso.

 

La ordenación de nuestro territorio es otro debate a definir en un probable proceso constituyente donde los españoles, entre todos, podamos rehacer nuestra democracia de cartón desde la base, hacia una republica federal sensible tanto a la diversidad cultural como la  extensión de nuestros miles y miles de municipios dispersos por el territorio.

 

Sara Doval

Miembro del Consejo Político Federal de IU.