Del desafío a la descarada amenaza (referendum catalán del 9-N)

Crítica e intranquilidad continúan creciendo entre los españoles, votantes del PP incluidos, sobre el tratamiento otorgado por parte del presidente de Gobierno a la hora de gestionar el independentismo catalán con el consiguiente referéndum a celebrar el próximo 9 de noviembre del presente año

La sociedad en general ya comienza a hartarse de los silencios e intrigas con que el Jefe del Ejecutivo rodea algunas de sus decisiones y nombramientos. Aunque parezca una incongruencia, quizá tal estrategia, como persona insegura, la utilice para reafirmar su autoridad y recordarles a los dirigentes de su partido, que la potestad de nombrar y destituir solo a él corresponde, como se demostrará una vez más con la designación del cabeza de lista del PP para los comicios europeos, cuyo nombramiento depende exclusivamente de su “poderoso y milagroso dedazo”. Toda una demostración de la democracia interna imperante en los partidos políticos españoles.

 

A los ciudadanos, lo que verdaderamente les preocupa no es la identidad del nominado, sino que la elección recaiga en la persona más preparada en todos los sentidos; justo todo lo contrario de lo que suele ocurrir. Las restantes manipulaciones, pago de favores y presiones que pueden existir, mejor ignorarlas.

 

Con independencia de lo expuesto, si existen otra serie de hechos perfectamente constatables  que, aparentemente, desacreditan la conducta seguida por el Gobierno en torno al desdichado cisma catalán. El presidente de la Generalidad aprovecha todas las oportunidades para ratificarse en la materialización del mencionado referéndum. Si fuese cierto y de acuerdo con la legislación vigente española supondría que a este iluminado personaje podría ocurrirle de todo, desde ser detenido hasta vitoreado y aclamado como futuro presidente de la República de una Cataluña Libre e Independiente.

 

Ante tanto desconcierto no olvidemos que en Cataluña ya han sido varias las sentencias incumplidas del Supremo y las manifestaciones de Mas pueden interpretarse como una provocación más para caldear el ambiente, postura que de la que lógicamente discrepan los nacionalistas, por entender que el derecho a decidir es sagrado. La metodología a seguir pretende un escenario en el cual ningún catalán desconfíe de la palabra de su presidente y todo discurra  como está programado.

 

Sin ir más lejos, en el Diario El Mundo del pasado día 14, se publicó una circular de la Consejería de Interior del Gobierno Catalán, enviada a los Mossos D’esquadra, en la que se les ordena estar en sus puestos y movilizados el día 9 de noviembre de 2014 en el que se celebrará la “Consulta del derecho a decidir”. Mayor claridad imposible.

 

Otras versiones estiman que Arturo Mas solo es el “vocero” de un grupo perfectamente estructurado, encargado de ir confeccionando e impartiendo consignas que permeabilicen en todas las capas sociales, utilizando distintos procedimientos y estamentos, entre los cuales figuran de manera destacada los medios de comunicación. Cada acción emprendida ha sido profundamente estudiada y sin concesión alguna a la improvisación.

 

Para muchos, el Gobierno está mostrándose excesivamente permisible con el soberanismo  catalán. Son demasiados los meses soportando provocaciones, descalificaciones e insultos. Por su parte, la representante del PP, Alicia Sánchez-Camacho pierde peso y prestigio por momentos y su gestión inane eficacia. Recordarle a estas alturas al presidente de la Generalidad, como hizo recientemente, que está fuera de la Ley, cuando menos mueve a la hilaridad.  El drama de Mas no consiste en intentar frenar a estas alturas sus delirios independentistas porque ya no puede. Es preferible ser recordado como un héroe por su lucha en defensa de la independencia y tratar de salvar así su dignidad.

 

Hace casi dos meses, Rajoy acudió a Barcelona con toda su guardia pretoriana, como comando de apoyo a su partido. Soltó su discurso de autoafirmación constitucional a un auditorio de militantes convencidos, prometiendo mayor presencia que como siempre se quedó en palabras y promesas incumplidas. Fotos, titulares de periódicos en toda España y nada más. En definitiva, una acción aislada, eficaz y bien planificada, pero totalmente insuficiente a siete meses y medio de la consulta. La situación requiere un esfuerzo muy superior y la presencia continuada en Cataluña de una persona con mucha mas entidad y peso que Sánchez-Camacho, como por ejemplo, la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, con la colaboración de la Secretaria General del Partido, Cospedal García, e intermitentemente, un desfile de todos los ministros y miembros destacados del partido que se consideren necesarios. Gran una oportunidad para demostrar su grado de valía, eficacia y profesionalidad que tanto valora y enaltece Mariano Rajoy. En cualquier caso, si Ana Mato y Carlos Floriano no se desplazan, tampoco pasaría nada….

 

Es perfectamente creíble que el Ministerio de Justicia tenga estudiados todos los posibles supuestos que puedan suscitarse hasta el 9-N, incluida la aplicación del Art. 155 de la Constitución ,pero mucho nos tememos que en este enrevesado caso, la solución a no va a resultar exclusivamente jurídica. El responsable de la Generalidad ya ha amenazado con que en caso de que se le impida la celebración de la consulta por la fuerza, declarará unilateralmente la independencia de la Comunidad. Puede tratarse de una bravata más, pero lo que nadie debe dudar es que el enemigo ya está dentro de casa y aún en el caso de tener que ser sometido el intento de votación con la intervención de las fuerzas de seguridad, la situación resultaría insostenible en el tiempo, cuya solución solo podrá llegar a través de una acción política concertada llamada pacto, que no abordó el presidente del Gobierno por su extraña y errónea interpretación de la prudencia.

 

Ahora dice Rajoy no estar dispuesto a pasar a la historia como el presidente que permitió la ruptura de España. Demasiado tarde para acudir a lamentaciones, cuando dentro de su propia formación política fue advertido de lo equivocado de sus permanentes indecisiones, dedicándose a eludir y no querer implicarse por interpretar que también en esta ocasión, con la aplicación de la doctrina arriolana y cuatro concesiones fiscales todo quedaría solucionado y no ha sido así por ese orgullo que le pierde y aproxima a la profecía de pasar a la posteridad como “Mariano el Breve”. ¡¡Tiempo al tiempo!!

 

Atentamente.

José-Tomás Cruz Varela