Declarado nulo el Toro de la Vega porque el lancero no respetó las normas del Torneo

Francisco Alcalá, alias Cachobo, fue el que ajustició a Rompe-Suelas. JUAN POSTIGO

El Patronato del Toro de la Vega, tras realizar las oportunas verificaciones, ha decidido dar como nulo el Torneo que no tendrá un ganador oficial y puede imponer posibles sanciones.

Otro año más de polémica, otro toro más que encontró la muerte en Tordesillas. Francisco Alcalá, alias Cachobo, natural de León y con 21 años en su haber fue el encargado de ajusticiar a Rompe-Suelas este martes tras una agitada carrera en la que el toro recorrió una distancia de unos tres kilómetros, algo que no ocurría desde hace bastantes años. Pero a pesar de todo, Alcalá no ha resultado ganador. ¿Por qué?

 

El joven lancero terminó de rematar al astado saliendo desde la parte de detrás de un pino y atacándole por la espalda, de manera que se “atentó contra el espíritu del Torneo”, según explicaría después el alcalde de Tordesillas, José Antonio González Poncela. “Han sido varios los puntos que se han incumplido, por lo que ha sido declarado nulo”. Además, los 54 lanceros se atenían a sanciones económicas si las incumplían, algo a lo que tendrá que enfrentarse Alcalá.

 

¿Y el Torneo en sí? Polémico, como siempre. Mientras los antitaurinos y protaurinos comenzaban los primeros enfrentamientos desde un par de horas antes del bombazo inicial –Rompe-Suelas debía salir a las 11.00 y lo hizo unos diez minutos tarde-, la Guardia Civil parecía casi ausente del lugar. Si bien es cierto que se veía al helicóptero en el aire, al contrario que el año pasado apenas había efectivos para evitar que ambos bandos chocaran.

 

Y lo que tuvo que pasar, pasó. Alguna que otra pedrada del bando taurino al antitaurino, tierra a la cara del segundo al primero y una tensión que podía cortarse con un cuchillo. La lluvia que comenzó a caer sobre Tordesillas minutos antes de las 11.00 no hacía sino poner más dramatismo a la situación.

 

En esas que con los animalistas todavía en el suelo al otro lado del puente por el que debía bajar el toro, el animal comenzó su descenso a toda velocidad por la falda del pueblo y… no paró. No lo hizo hasta pasados tres kilómetros, de manera que fue un buen torneo para aquellos que persiguieron a Rompe-Suelas a caballo. Fueron muchos los que se quedaron atrás.

 

Y carrera tras carrera, aunque suene contradictorio, fue Francisco Alcalá el que dio un paso al frente. El pinar se convirtió en un escenario de persecución lanzas en mano, hasta que el astado dijo que hasta aquí había llegado. “Un toro bravo”, como le definiría el que no acabaría siendo campeón y que fue ayudado por otros dos lanceros.

 

Fue cuando llegó el momento crucial, inválido según el Patronato del Torneo, ya que uno de los lanceros pinchó al toro en movimiento; otro lo hizo tras de un pino y un tercero, junto a unas vallas artificiales, pues el toro fue abatido tras atravesar varias calles del polígono de la Vega.

 

La cuestión es que una vez con el animal en el suelo, se procedió al tradicional apuntalamiento cuando el animal ya agonizaba. La persecución había terminado, mientras el camión terminaba de cargar al animal de la polémica que otro año más había sido ajusticiado, mientras se decidía que no valía nada. Tanto el ganador inicial del Torneo como su grupo de acompañantes protestaron a las puertas del Ayutamiento por esta decisión, que podría tener añadidas una serie de sanciones económicas.

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