De la discriminación a la indignación

Por CONFAE sobre los Presupuestos Generales para Ávila

  Son ya muchos los años en que  nuestra provincia acumula el dudoso honor de estar,  reiteradamente, entre los últimos lugares a nivel nacional y en el último lugar absoluto a nivel de Castilla y León, en cuanto se refiere a   consignaciones e inversiones vía Presupuestos Generales del Estado (PGE), sin que los presupuestos autonómicos difieran mucho de este trato que nos convierte en españoles de segunda categoría.  

 


   Y ello en medio de desinformaciones elocuentes que acaban siendo grandes mentiras cuando  nuestras administraciones nos venden demagogias como el equilibrio territorial, las medidas contra la despoblación,  comunicaciones del siglo XXI para todas las provincias españolas, o planes de empleo que, quizás por su ausencia, no reducen en nuestra provincia los  niveles de desempleo.


   
   Que no nos digan tampoco que si España crece, mejoran todas las provincias españolas. Si en una competición deportiva, como una carrera de fondo,  a algunos competidores se les da una ventaja esencial sobre los demás, evidentemente llegarán a la meta con mayor celeridad. Si el estado y la autonomía invierten más, permanentemente, en unas provincias que en otras, crean más infraestructuras, y generan más inercias económicas, estas últimas, las privilegiadas, gozarán de mayor progreso, bienestar y  niveles de empleo y tendrán más capacidad para superar recesiones y dificultades. Y no estamos hablando de intervencionismo sino de trato igualitario.

 


   Y es que no se puede concebir que, con los niveles de paro  y la escasa industrialización que tiene Ávila, desde las administraciones se nos siga olvidando y no propicie crecimiento económico. Y que no se nos niegue que es así cuando vemos promoción pública en parques empresariales, centros tecnológicos, dinamismo industrial, fondos de desarrollo,  inversiones oficiales etc. casualmente  en provincias de nuestro entorno,  que participan en los presupuestos del Estado superando en un 800 ó 900 % a Ávila. ¿Envidia sana?, sí. ¿Trato equitativo?, no.  ¿Discriminación?, reiterada. ¿Desprecio a los abulenses?: patente.

 


   Nos desayunábamos ayer con una nueva bofetada del gobierno central: Los presupuestos del Estado para Castilla y León en 2.016 ascenderán a 1.438,32 millones de  euros, de los que a Ávila se destinarán  36,14  millones, un 2,51%, porcentaje así y todo que era inferior en 2.014. ¿Refleja esa consignación el peso específico de la población y del PIB abulense en el conjunto de nuestra autonomía?  Claramente no; el trato que se nos da está muy por debajo de cualquier referencia objetiva.

 


   Baste añadir que Ávila, después de las ciudades autónomas, Ceuta y Melilla, es la tercera por la cola en inversiones presupuestarias, y ello pese a que nuestra comunidad autónoma es la segunda de España en consignaciones de los PGE, y que la propia Junta de Castilla y León se jacta en ser la primera en inversión por habitante; ahora bien no  provincializa  la localización de tales inversiones y  habitantes. También es oportuno recordar, es este caso a  Juan Vicente Herrera y a nuestros procuradores autonómicos,  el compromiso del presidente, hecho público en 2015 con luz y taquígrafos, de compensar a Ávila en los presupuestos de 2016  de los malos tratos recibidos y acumulados en los últimos años.     


   ¿Y cuáles van a ser las inversiones del Estado en el 2016?


    Mejoras en líneas convencionales de ferrocarril que no suponen mejoras substanciales del tiempo que dedican los abulenses en comunicar con Madrid o los madrileños a comunicar con Ávila; actuaciones en carreteras de la provincia que podrían terminar en 2.018 si es que  los próximos gobiernos deciden respetar estas planificaciones; conexión por autovía con la A6 hacia Valladolid con una inversión que no llega al 5 % del coste total de la infraestructura, y que comienza con un nuevo estudio que suponemos completará los realizados hacia 2.007 y en años más recientes; Palacio de los Águila, alargando  (que no afianzando) el proyecto hasta 2.018; estudios informativos que podrían hacerse  sobre otros estudios informativos ya presupuestados en ejercicios anteriores. etc.  No obstante, hemos de reconocer que todas las inversiones son buenas, son necesarias, y sirven para sumar mejoras que indudablemente necesitamos.       


   La escasez inversora de los presupuestos de los últimos años ha llevado a CONFAE a reclamar una actitud combativa y reivindicativa por Ávila a nuestros Diputados, Senadores y Procuradores en Cortes; sobre todo cuando la resignación y las disciplinas políticas nos han situado en la situación que estamos. Creemos que nuestros representantes políticos se deben a nuestra ciudad y a nuestros pueblos y no pueden  permanecer pasivos o condescendientes ante tamaños agravios. A ellos queremos reclamarles, en materia presupuestaria:


Información pública, destinada a toda la sociedad, sobre cuales han venidos siendo sus intervenciones y propuestas  en el último  mandato en defensa de la provincia de Ávila.


Información pública, destinada a toda la sociedad, sobre cuál ha sido, durante los últimos cuatro años, el grado de ejecución de los presupuestos aprobados cada año y donde han ido a  parar los fondos  no ejecutados, y si se han repetido presupuestos un año tras otro con los mismos contenidos o inversiones.


Qué grado de garantías tenemos los abulenses sobre la ejecución real de aquellos proyectos que se presupuestan para ser ejecutados en este  ejercicio y los siguientes.


      La provincia de Ávila, sus empresarios y sus ciudadanos, tienen que apelar a la voluntad política de los gobernantes para que no se nos condene al ostracismo.

 

Hay que plantar cara al conformismo y nuestros representantes políticos tienen que abanderar la lucha por un cambio rotundo de tendencia. Ávila necesita actividad económica, industria y empleo, y las administraciones tienen que crear las condiciones adecuadas para ello. No hacerlo constituirá una dejación que ya es injustificable y que está dejando secuelas como la marcha de muchos jóvenes a otras provincias en busca de trabajo, o  la falta de asentamiento de empresas por la ausencia de incentivos que sí se ofrecen en otras zonas geográficas.

 

CONFAE