Cuando la salud es cuestión de echarle huevos

La tendencia a mantener una alimentación saludable hace aflorar en nuestra provincia empresas como Eggo, que basa la calidad de sus huevos en, entre otras cosas, la felicidad de sus gallinas.

"No es ninguna moda, es que la gente se ha dado cuenta de que lo que come no es bueno". La apuesta por una alimentación saludable es cada vez más fuerte tanto en España como en Ávila, donde afloran las empresas que deciden arriesgar una mayor inversión para conseguir una diferenciación en el mercado basada en la calidad del producto y los beneficios que este puede reportar para la salud.

 

Más grande, más bonito, más jugoso, más apetecible... Hasta hace bien poco todo valía para meter los productos por los ojos al cliente, aunque la elaboración de estos productos supusiera una perversión de lo que la madre naturaleza nos hubiera regalado ya listo para su consumo.

 

Pero en el momento actual nos estamos dando cuenta de que la alimentación es una pieza clave para nuestro bienestar físico y mental y la tendencia se está invirtiendo. Buscamos una vida saludable, ocupamos nuestro tiempo libre en hacer deporte y le damos más importancia a lo que comemos, de manera que nos decantamos por productos naturales libres de conservantes, colorantes y productos químicos que puedan arrojar cualquier sospecha sobre sus efectos en nuestra salud.

 

 

 

La provincia de Ávila no es ajena a esta tendencia y también en nuestra tierra existen ya empresas que ponen toda la carne en el asador para ofrecer a sus clientes un producto cuyo principal atractivo es la ecología, el respeto por el producto en si.

 

Indagando en este nueva tendencia empresarial encontramos en Ávila la empresa Eggo, compañía certificada por el Consejo Regulador de Agricultura Ecológica de Castilla y León que desde el municipio de Baterna hace una declaración de intenciones en su eslogan 'Come sano, cuida tu mundo' en el que nos reta no solo a cuidarnos nosotros mismos, sino también el mundo en el que vivimos.

 

Hablamos con Ángel Rebollo, propietario de Eggo, atraidos por lo que él llama "huevos ecológicos extrafrescos" y enseguida nos damos cuenta de que esta no es una empresa al uso. Para empezar nos dice que el secreto es el millar de "gallinas felices" que viven en la nave fabricada a medida para ellas "y podría tener más, pero se nos iría de las manos y repercutiría en la calidad del producto".

 

 

Felices porque son gallinas con estilo de vida. Aves con despertador, a las que no se medica por sistema sino que se las cuida y se las mima cuando se ponen enfermas, que salen libres a los patios, que disponen de hilo musical -"la música clásica las relaja y está demostrado que están más cómodas poniendo", dice Ángel- y que tienen a su alcance un pienso especial para ellas, más logrado y sin aditivos ni productos químicos que puedan modificar el sabor original.

 

Los huevos ecológicos de estas gallinas felices pasan a una zona de envasado para clasificarlos -donde se les da además una imagen propia, moderna y única- y salen al mercado siempre con la exigencia de que no podrán venderse con más de seis días desde la puesta, lo que les otorga la importante condición de 'extrafrescos'.

 

Luego está el apartado de la innovación, en este caso desde el producto original, que ha llevado a Ángel a fijarse en la gallina araucana. Se trata de una especie cuyos huevos tienen un tono azulado y contienen una cantidad menor de colesterol, a pesar de que la yema es mucho más grande.

 

 

Claro está que, como modelo de negocio incipiente basado en la alta calidad del producto, las empresas de productos alimentarios ecológicos conllevan unos costes mucho más altos y tienen una clientela, de momento, mucho más selecta, porque los precios tampoco son los mismos.

 

Sin embargo Ángel nos confiesa que los huevos ecológicos extrafrescos, aunque más caros, están teniendo una gran acogida entre los consumidores, y el motivo está claro. Usted ¿en cuanto valora su salud?