CSI-F Ávila supera el 10% de representatividad y logra el derecho de estar en las mesas de diálogo social

José Antonio Sánchez y Miguel Ángel Cruz, este miércoles. CSIF

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F) de Ávila ha logrado superar el 10% de representatividad en la provincia, lo que le da derecho a estar presente en las mesas provinciales de diálogo social, poder convocar elecciones sindicales o a participar en las negociaciones de convenios colectivos, entre otros derechos que otorga la Ley Orgánica de Libertad Sindical.

Ávila es la tercera provincia española, junto a las extremeñas Cáceres y Badajoz, que consigue el porcentaje que marca la ley, para ser sindicato “suficientemente representativo”. 

 

El incremento de representatividad en la empresa privada ha sido clave, a la hora de alcanzar ese 10%, ya que el 25% de los delegados pertenecen ya al sector privado, según ha explicado el presidente de CSI-F Ávila, Miguel Ángel Cruz Fernández.

 

También ha resaltado “el gran esfuerzo que hemos tenido que hacer para alcanzar este objetivo, conseguido con un equipo humano reducido, y unos escasos recursos”. Un logro que, “supone un avance cualitativo importante para el sindicalismo independiente de CSI-F en Castilla y León”, destaca el presidente provincial.

 

El secretario provincial de Acción Sindical y responsable del sector privado, José Antonio Sánchez Pérez, además de destacar la trascendencia de superar la representatividad del 10%, ha sido muy crítico con la Ley Orgánica de Libertad Sindical (LOLC), que se remonta al año 1985, por ser injusta y discriminatoria, puesto que, según ha indicado, trata de manera desigual a la representación sindical de los empleados públicos, en favor de la representación de la empresa privada, a la que le otorga más peso y más número de delegados.

 

La opinión de Sánchez Pérez es muy clara: “En su día, cuando CSI-F ya tenía fuerza en el ámbito público, los dos sindicatos mayoritarios quisieron blindar la ley para su beneficio, reduciendo el peso de la representación sindical del empleado público. Por eso, a día de hoy, esa Ley Orgánica de Libertad Sindical ha quedado desfasada, y es necesario reformarla o suprimirla, porque resulta claramente discriminatoria para una organización sindical a la alza, como es CSI•F. Lógicamente, los dos sindicatos mayoritarios de clase no quieren cambiarla, pero les corresponde a los responsables políticos llevar a cabo esa tarea”.

 

Miguel Ángel Cruz Fernández ha insistido que “en este momento, la sociedad demanda otra manera de hacer sindicalismo, más moderna, basada en la independencia política, en la profesionalidad y en la calidad de los servicios sindicales, que no busca otra intencionalidad que no sea la de velar por mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, y la de trabajar para conseguir un mayor bienestar de la sociedad, sin intereses políticos. Y este es el sindicalismo que ofrecemos en CSI•F”.

 

A nosotros nos mueve hacer las cosas de otra manera, alejadas del caduco sindicalismo corporativo o de clase. Nosotros apostamos por la calidad del asesoramiento sindical y jurídico, por el diálogo y la negociación, y por una acción social renovada y ampliada, porque es lo que el trabajador del siglo XXI demanda”, añade el presidente de CSI-F Ávila.

 

Tener derecho a estar en las mesas de diálogo “nos permitirá ejercer mejor con nuestro trabajo y responsabilidad de agente social, con unas ideas y una manera propia y diferente de entender la sociedad, que creemos que son necesarias y convenientes”, concluye Miguel Ángel Cruz.