Continúan las listas de espera y la situación no mejora

Como portavoz en las cortes de Castilla y León de Sanidad, Mercedes Martín, ha querido realizar una valoración  de la Sanidad de la Región en el segundo trimestre que acaba de concluir. Señalando la preocupación profunda de su partido

Y es que según Martín, la Ministra de Sanidad, Ana Mato, “está en contra de los inmigrantes, de las mujeres y de los enfermos, haciendo chapuzas con los profesionales”. Y es que el PP “no cree en la Sanidad pública y no llega a reconocer que los problemas de fondo son los recortes”.

 

Para Martín el único interés que tiene ella y el Consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León es “realizar Marketing y Publicidad, y poner mucho maquillaje para tapar los 36.167 personas en lista de espera”, sólo se ha producido una reducción de 3.000 pacientes con las medidas urgentes puestas en marcha por la consejería, y sólo se ha conseguido reducir en un día el tiempo de espera, quedándose en 110 de media.

 

Desde el año 2011 a nuestros días el tiempo medio de espera ha pasado de los 45 días a los 110, y ha ido subiendo como la espuma (45, 54, 73, 98…). Unos 2.000 enfermos permanecen más de un año esperando a que se resuelva su problema.

 

Estas esperas tan largas “producidas por dar prioridad al ahorro frente a los problemas de salud de los ciudadanos. Han estado 2 años mirando hacia otro lado y sólo se han hecho 147 contratos para intentar solucionar esta situación”.

 

Mercedes Martín añade que estos datos son muy peligrosos, “ya que los abulenses tienen una demora media de 122 días, somos la tercera ciudad con peores datos, por detrás de Valladolid (178) y Burgos (148).

 

Además, las listas de espera tienen más gastos para todos “los pacientes gastan más en medicamentos, empeoran en sus procesos de espera, la recuperaciones de operaciones y postoperatorios son más complicadas y largas, se producen bajas laborales más caras, etc.”.

 

Todo esto se debe a una mala planificación gestionando de cara a la economía y no a los ciudadanos, es una salud “inversamente social, donde todas sus patas están relacionadas”.