Contemplando la realidad

Iniciado el estío y con Felipe VI ya instalado en su solio palaciego y superada abdicación y proclamación, siempre se alegran los mismos, los favorecidos económicamente y próximos al poder, nada que ver con la apatía de la sociedad y los miles de noveleros televidentes que disfrutan viendo a personajes como Felipe, Letizia y las infantitas.

A Rajoy no le queda más remedio que seguir vendiendo su mantra de pretendidos éxitos económicos, en esta ocasión utilizando la reforma fiscal, es decir, con nuestro dinero. Sueña con la recuperación de los votos perdidos en los recientes comicios europeos que no regresarán y la amenaza de un 2015 con elecciones generales que serán su pesadilla y verdadera reválida política, contando con que sus descaradas carencias puedan ser paliadas por la debacle socialista.

 

Un fallo en el enfoque de la celebración del referéndum catalán y adiós segunda legislatura. Le causa tal terror que se siente incapaz de contestar a las permanentes amenazas de la Generalidad y su Asamblea Nacional, más agresiva que el propio Gobierno. Y a todo esto, los administrados seguimos soportando los insultos y el santo advenimiento de que el presidente del Gobierno se posicione seria y dignamente ante el cisma catalán para disipar, sin referencia a fecha alguna que declare que jamás se producirá la  disgregación de la nación española, algo para lo que esperamos cuente  con el nítido apoyo del nuevo Monarca, sin retóricas y para despejar cualquier duda por parte de los separatistas de CIU y ERC y la totalidad de los ciudadanos.

 

Rajoy tiene que plantearse y sin más dilaciones, la diferencia entre lo superfluo y lo necesario. La entrega de banderitas nada soluciona y menos aún con la patética llamada de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, a engalanar balcones y ventanas de Madrid con la enseña nacional. Lo que la sociedad rabiosa y justificadamente exige es pan y trabajo.

 

Que miles de nuestros compatriotas se dediquen diariamente a remover la basura de los contenedores buscando algún resto aprovechable que llevarse a la boca, y que nuestro Gobierno se sienta incapaz  para proporcionarles una solución, es denigrantemente vergonzoso. Todo lo demás, Sr. Rajoy, son imbecilidades. ¡Entérese de una puñetera vez!


Presenciar los debates de opinión en las distintas cadenas de TV estos días pasados y escuchar la sarta de cretineces de los tertulianos interpretando los movimientos, intenciones, gestos y miradas de los distintos miembros de la familia real por parte de los opinantes invitados, fue verdaderamente grotesco, de auténtica vergüenza ajena.

 

Que acabe cuanto antes toda esta farsa y que el nuevo Rey dedique todo su esfuerzo a que los millones de nuestros menesterosos puedan superar sus miserias. Que terminen todos los fastos y ostentaciones que son un insulto, y que por favor resuelvan ya el aforamiento de Don Juan Carlos, Letizia y el portero de la Zarzuela si es necesario, pero que por favor lo prioritario y con urgencia sea dedicarse a resolver nuestros verdaderos problemas, y de paso, la regeneración del PP con implantación de primarias incluido.

 

Lo miserablemente triste es que muy pronto, senadores, diputados, eurodiputados, políticos, etc pronto, muy pronto, comenzarán a disfrutar de sus largas, merecidas y retribuidas vacaciones cuyos lugares de destino, nuestros seis millones de parados, a través de los programas de la víscera emitidos por TV.


Don Mariano: el 2015 está esperándole a la vuelta de la esquina y como usted no reaccione, terminarán comiéndole por los pies. Enfréntese de una vez por todas y con el valor y rigor necesarios al pretendido independentismo catalán. Usted se empeñará posiblemente una vez más en dejar esta asignatura para septiembre, y con ello, lo único que está forzando es que se cumpla la repetida profecía, se quede sin segunda legislatura y pase a la Historia como “Mariano el Breve”, con el agravio comparativo de que hasta el desdichado José Luis Rodríguez Zapatero aguantó casi ocho años hasta que lo largaron de la Moncloa.

 

Recuerde que ha sido considerado, y merecidamente, como el peor presidente español desde la implantación de la democracia…¡¡Tiempo al tiempo!!
 
Atentamente. 
José-Tomas Cruz Varela