Condenados a penas que suman más de cinco años dos acusados de traficar en el barrio de Pajarillos de Valladolid

La Audiencia de Valladolid ha condenado a un conjunto de penas que suman más de cinco años de cárcel a Miguel A.H. y Alberto J.G, ambos de 42 años, quienes fueron detenidos el pasado mes de marzo bajo la acusación de dedicarse al tráfico de drogas en el barrio de Pajarillos, tras ocuparles la policía diez gramos de heroína y otras sustancias.
VALLADOLID, 11 (EUROPA PRESS)



En su sentencia, la sala ha impuesto la mayor de las penas, tres años de cárcel y 1.370 euros de multa, a Miguel A.H. en calidad de autor, que sobre su compañero de banquillo, Alberto J.G, ha sido condenado a dos años, dos meses y un día, con idéntica sanción pecuniaria, al reducir su actuación a la de mero cómplice, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

Durante el juicio, Miguel A.H, a quien se aplican la atenuante de drogadicción y la agravante de reincidencia, reconoció dedicarse a la venta de sustancias--su letrado había pedido para él una pena de un año--, mientras que Alberto J.G, al que el tribunal aplica idéntica agravante, se declaró inocente, de ahí que su letrado solicitara un fallo absolutorio. El fiscal, por contra, había solicitado para ambos una pena de seis años y multa de 3.000 euros.

Su detención se produjo el pasado día 28 de marzo fruto de la colaboración ciudadana tras tener conocimiento la policía de que desde principios del mes la zona de Vadillos era transitada por un gran número de toxicómanos que acudían en horas centrales del día a la calle Higinio Mangas y alrededores, donde tras adquirir las sustancias la consumía acto seguido en distintos puntos de las inmediaciones, lo cual estaba generando malestar en el vecindario.

Ante ello, agentes del Grupo de Menudeo de la Brigada de Policía Judicial montaron un dispositivo en la zona y detectaron la presencia de un vecino con antecedentes policiales por tráfico de drogas, Miguel A.H, que, principalmente a horas del mediodía, contactaba con toxicómanos que acudían al lugar y mantenía con ellos breves contactos.

El sospechoso y los clientes se marchaban del lugar y poco después volvían y mantenían un nuevo contacto, 'modus operandi' que se repetía durante la mañana y que hacía que el trasiego de drogodependientes en la zona fuera constante.

Según fueron transcurriendo los días, los policías se percataron de la supuesta implicación de un segundo sujeto, Alberto J.G, el cual, además de acompañar a alguno de los clientes, realizaba labores de vigilancia.

DOSIS OCULTAS EN UN COCHE Y UNA BICICLETA

Para ocultar las dosis que vendían, los detenidos utilizaban un vehículo que dejaban estacionado en los alrededores de la calle señalada y una bicicleta.

Una vez que los investigadores averiguaron el modo de proceder de los sospechosos, que ya habían sido detenidos por hechos similares, procedieron a interceptarlos.

A los detenidos, tras el registro practicado en el domicilio de Miguel A.H, se les ocupó una bolsa con una cantidad aproximada de diez gramos de heroína, además de varias papelinas preparadas, un gramo de cocaína, tres gramos de marihuana, balanzas, más de 900 euros y diversa telefonía móvil.