Con sepia y a lo loco

Un conocido restaurante local podría recibir próximamente la visita de Chicote, si lo que se dice que apareció el otro día en un plato de sepia es verdad.

El caso es que el comensal, al parecer, fue mucho más comprensivo, educado y valiente de lo que cabía esperar, pero al final se enteró prácticamente todo el salón. En el restaurante no cabía un alfiler, como casi siempre, dada su situación en el centro neurálgico de Salamanca.

 

De repente, en un inocente plato con la sepia como ingrediente principal, se coló un invitado no deseado y de un tamaño considerable. Se sabe que debió llegar por su propio pie al plato, pues aún estaba vivo, y que el citado comensal no se ofreció a matar al maitre ni nada similar, simplemente pidió que le retiraran el plato, se le pasó el hambre, pidió la cuenta y se marchó con su pareja sin dar follón. Chicote está avisado...