Científicos europeos desarrollan ojos de insecto artificiales en miniatura

En un futuro, podrían utilizarse para evitar colisiones de coche o avión o para ayudar a personas con deficiencias visuales.

Científicos de Suiza, Alemania y Francia han estudiado el funcionamiento de los ojos de los insectos a fin de diseñar y fabricar los primeros ojos compuestos de superficie curvada artificiales en miniatura plenamente funcionales. Esta innovación presenta un elevado potencial industrial en los campos de la robótica móvil, la confección inteligente y las aplicaciones médicas.

  

Según han explicado los expertos, en el futuro, el ojo compuesto artificial podría utilizarse en ámbitos en que resulta primordial detectar el movimiento panorámico. Así, por ejemplo, se podría colocar un ojo compuesto artificial flexible alrededor de los automóviles con miras a una detección eficaz de obstáculos. Por ejemplo, durante las maniobras de estacionamiento, en la orientación automatizada de vehículos o para la detección de vehículos o peatones que se acercan demasiado.

  

También se podría instalar dicho ojo en los microaviones (MAV) para garantizar una navegación basada en la visión sin riesgo de colisiones, durante el aterrizaje o a fin de evitar obstáculos, como en las operaciones de salvamento.

  

Debido a su reducido espesor y flexibilidad inherentes, estos dispositivos también se podrían integrar en los tejidos para confeccionar ropa inteligente, como sombreros inteligentes con dispositivos de alerta de colisión incorporados destinados a las personas con deficiencias visuales.

  

La vicepresidenta de la Comisión Europea (CE), Neelie Kroes, ha señalado que "los programas de investigación financiados por la CE son una fuente de inspiración y permiten comprender, copiar y recrear a escala industrial algunos de los prodigios que la naturaleza pone en manos de los hombres para así mejorar las vidas de los ciudadanos".

 

Similares a la mosca del vinagre

  

El ojo compuesto presenta características y funcionalidades similares a las del ojo de la mosca del vinagre (género 'Drosophila') y de otros artrópodos. El ojo, pequeño objeto cilíndrico con un diámetro de 12,8 milímetros y un peso de 1,75 gramos, está formado por 630 unidades de base (denominadas omatidios), dispuestas en 42 columnas con 15 sensores cada una.

  

Cada omatidio se compone de una lente (172 micrones), combinada con un píxel electrónico (30 micrones). Estos sensores poseen avanzadas propiedades ópticas, como un campo de visión panorámica sin distorsiones de 180x60 grados y una gran profundidad de campo, y pueden adaptarse a una amplia variedad de condiciones de iluminación.

  

Este proyectos forma parte del programa 'Curvace' que se ha financiado con dos millones de euros a través del programa FET-Open de la Comisión Europea,. FET-Open, que forma parte del capítulo Ciencia excelente de Horizonte 2020. Este programa impulsa nuevas ideas que se plasman en proyectos de investigación en colaboración en materia de ciencia y tecnología embrionarias, visionarias y arriesgadas.