Científicos de la Usal ayudan a demostrar la relación entre gases de efecto invernadero y el clima

Foto: Dicyt

Los científicos Miguel Ángel Fuertes y José Abel Flores, del Grupo de Geociencias Oceánicas de la Universidad de Salamanca, miembros de un consorcio internacional coordinado por la Universidad de Oviedo, ha publicado un artículo que aclara la relación entre los gases de efecto invernadero y el clima.

El trabajo de los científicos salmantinos Miguel Ángel Fuertes y José Abel Flores, del Grupo de Geociencias Oceánicas del Departamento de Geología la Universidad de Salamanca (Usal), publicado en Nature Communications con el título 'Decrease in coccolithophore calification and CO2 since the middle Miocene (Disminución en la calcificación de los cocolitofóridos y CO2 desde el Mioceno medio)', concluye que el enfriamiento del planeta producido durante los últimos quince millones de años ha sido causado por un descenso en los niveles de dióxido de carbono.

 

Según ha informado la Usal, la investigadora principal, Heather M. Stoll, profesora del Departamento de Geología de la Universidad de Oviedo, subraya que, hasta ahora, el enfriamiento del planeta, de entre siete y nueve grados en latitudes medias, ocurrido hace quince millones de años no se había identificado con cambios en los niveles de CO2.

 

De hecho, "la comunidad científica se dividía entre quienes sostenían que el CO2 no regulaba el clima y quienes aseguraban que la temperatura era muy sensible al dióxido de carbono", ha apuntado la Universidad de Salamanca.

 

"Nosotros podemos demostrar que, hace quince millones de años, el CO2elevado mantenía unas temperaturas más cálidas, de la misma forma que cabe esperar con los aumentos actuales en CO2", ha destacado Heather Stoll, a través de la información facilitada por la Usal.

 

El consorcio de científicos ha llegado a estas conclusiones tras estudiar los cocolitofóridos, unas conchas fósiles de algas unicelulares que se acumulan en el fondo del mar. "Estas conchas representan una herramienta muy valiosa", indica Heather Stoll, "porque permiten evaluar cómo estos organismos, la base de la cadena trófica, han respondido en el pasado a los cambios del clima y del océano".

 

ALGAS

 

En el estudio de estos fósiles es donde los científicos de la Universidad de Salamanca, especialistas en este tipo de algas y con las que llevan trabajando varias décadas, han desempeñado "una labor fundamental para la investigación".

 

El material, extraído de sondeos realizados en el Océano Atlántico e Índico, fue previamente estudiado por Fuertes y Flores en una colaboración con Woods Hole (USA) para la Agencia Nacional de Hidrocarburos de India, determinando la edad de las muestras.

 

En el proceso "medimos la cantidad de luz que pasaba a través de las conchas con un microscopio especializado, uno por uno se ha determinado el espesor de cada concha, gracias a una técnica desarrollada íntegramente en la USAL (publicada y patentada) y que forma parte de la tesis doctoral de Miguel Ángel Fuertes", ha explicado el catedrático José Abel Flores.

 

Combinando medidas de miles de conchas, han demostrado que "en los dos océanos las conchas se hicieron más delgadas a partir de nueve millones de años antes del presente y como los cambios ocurrieron a la vez en lugares tan separados tienen que haber sido causados por un cambio global en condiciones del océano", ha subrayado Flores en la información facilitada por la Universidad de Salamanca.

 

La investigación ha reseñado por primera vez que el espesor de las conchas se redujo en la mitad durante los últimos diez millones de años. Y, "sorprendentemente, la reducción en espesor de las conchas coincide con una disminución de concentraciones en CO2", lo que indica que, "por lo menos en escalas de millones de años, niveles elevados de CO2 podrían ayudar a las células a producir conchas más gruesas, lo que sugiere que niveles elevados de CO2 podrían no ser siempre dañinos para algunos organismos vivos como en el caso de los cocolitóforos".