Chema Madoz inaugura su exposición retrospectiva ‘Ars combinatoria’ en la Hospedería Fonseca

El fotógrafo Chema Madoz

El Servicio de Actividades Culturales de la Universidad de Salamanca ha presentado en la sala de exposiciones de la Hospedería Fonseca la exposición “Ars combinatoria”, del reconocido fotógrafo Chema Madoz (Madrid, 1958). 

La muestra, que podrá visitarse hasta el día 13 de marzo, reúne 71 fotografías, 21 reproducciones de sus trabajos gráficos y su ‘Fotopoemario’.

 

A la inauguración acudió el artista, acompañado de Manuel Heras, director del Servicio de Actividades Culturales, y Oliva María Rubio, comisaria de la exposición. La muestra  presenta a través de las fotografías expuestas un extenso recorrido por el trabajo del artista, ofreciendo una amplia panorámica de los diversos estadios por los que ha pasado su obra, así como su evolución y el cambio de los objetos que han llamado su atención. Será la segunda vez que Madoz presente sus originales en la Universidad de Salamanca, tras la colección reunida en 1999 en colaboración con el Centro Gallego de Arte Contemporáneo.

 

Esta exposición reúne una selección de 70 obras del fotógrafo, uno de los creadores más interesantes de la escena artística contemporánea, gracias a su especial modo de interpretar el arte a través de la fotografía y a su visión poética.

 

Se exhiben además 21 reproducciones sobre Dibond de los trabajos gráficos del autor, fruto de sus colaboraciones con revistas, periódicos, libros, etc. El título de la exposición es un guiño al arte de la combinatoria desarrollado por el filósofo mallorquín Ramón Llull (siglo XIII-XIV); de esta forma, el artista lo relaciona al pensador con su peculiar forma de entender el arte.

 

Además de las 70 obras seleccionadas y las 21 reproducciones, la muestra se completa con la presentación de su “Fotopoemari” (2003), una edición compuesta por fotografías de Madoz y poemas de Joan Brossa ligados entre sí.

 

Una colección de imágenes de uno de los fotógrafos más internacionales acompañada por un gran poeta visual, cuyo resultado es la capacidad de demostrar cómo una imagen vale más que mil palabras y un poema puede ofrecer una gran imagen.

 

CHEMA MADOZ Y SU FOTOGRAFÍA

 

A partir de los noventa, tras una primera etapa en la que trabaja con la figura humana, la luz natural, el azar y el reportaje, el taller de Chema Madoz se ha ido poblando de objetos que ha reunido a lo largo de sus años de creación. Sin embargo, compone sus imágenes no sólo con objetos, sino también jugando con elementos de la naturaleza. Una vez la idea es concebida en su mente, la ordena y la construye para ser fotografiada, dando lugar a la imagen final.

 

Madoz se considera un escultor de objetos que opera desde el punto de vista de un fotógrafo. Pero también se le puede considerar como un poeta visual o un artista conceptual, ya que su actividad artística parte de un proceso mental e intelectual. En ese proceso mental que preside todas sus imágenes, a veces las conclusiones son posteriores a la creación del objeto y otras anterior.

 

El artista se enfrenta a los objetos de distintas maneras: el objeto encontrado sin alterar, el objeto manipulado, y el inventado y construido por él mismo en su estudio. Hay en estos desplazamientos, metamorfosis, combinaciones o búsqueda de relaciones entre los objetos una especie de ligereza que se asocia con la idea de juego. En los encuentros fortuitos a los que somete a los objetos, Madoz también se emparenta con los surrealistas en la búsqueda de nuevos significados, nuevos parentescos, nuevos caminos por donde dejar vagar nuestra imaginación y ampliar así el campo de nuestra visión.

 

Hay objetos que tienen en sí mismos una carga conceptual y semiótica fuerte, a los que el artista ha recurrido en más de una ocasión: libros, pintura, zapatos, vasos y cucharas, gotas de agua… así como todo lo relacionado con el viaje. Chema Madoz trata de hacer cambios sutiles en las cosas, añadiendo y restando, para crear esa extrañeza que se siente ante sus fotografías.

 

Extrañeza y familiaridad son dos características que se encuentran en su trabajo. Sus obras, en un primer vistazo, chocan y sorprenden, pero enseguida se reconocen sus guiños. Madoz quiere hacer al público cómplice de sus descubrimientos, de ahí que se niegue a orientar su mirada mediante títulos descriptivos a sus obras.