CECALE confía en un nuevo plan de empleo que flexibilice los incentivos y los contratos

Preocupación especial de los empresarios por el paro juvenil, el de larga duración y el de mayores de 50 años
Nueva subida del paro en Castilla y León al término del período vacacional corroborando las afirmaciones de CECALE en el sentido de que la subida de los meses precedentes respondían exclusivamente a la estacional y no evidenciaban cambios en la tendencia generada como consecuencia de la crisis y de las políticas gubernamentales.

El incremento en 7.256 nuevos desempleados sitúa la cifra de parados en 191.675 parados, de los que 89.414 son hombres y 102.261 son mujeres, volviendo a la tendencia alcista previa al verano y colocando esta evolución a Castilla y León en el cuarto puesto de las regiones españolas con mayor destrucción de empleo. El efecto ha sido generalizado en todas las provincias de la Comunidad Autónoma, con especial virulencia en la de Soria, Ávila y Salamanca, mientras que Valladolid ha sido en la que menos ha crecido porcentualmente el desempleo.

A la vista de estos datos, CECALE pide cambios estructurales y giros políticos tendentes a romper con la atonía económica en que nos hallamos sumidos y cuyo efecto inmediato es precisamente la incapacidad para crear empleo. Se precisan por tanto medidas que incentiven al empresario desde el convencimiento que el empleo productivo solo se genera desde las empresas. Y no solo desde las grandes empresas sino que por lo que se refiere a Castilla y León son las pequeñas empresas y los autónomos los que tienen mayor elasticidad para la generación inmediata del empleo que la sociedad demanda. Sin embargo, se detecta que también el crecimiento del paro está afectando a los autónomos, un colectivo que ha registrado
una caída, de afiliación al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos de 651. Un dato preocupante dado que este colectivo cercena un yacimiento de empleo modesto, pero efectivo.

La situación actual no permite ningún tipo de optimismo, toda vez las expectativas de crecimiento resultan prácticamente nulas con los parámetros desde los que se está operando. De ahí que CECALE tenga puestas sus esperanzas en un nuevo Plan de Empleo que contribuya de forma decidida a la generación de empleo flexibilizando las contrataciones e incentivando de forma similar las diferentes figuras contractuales, actuando así con la responsabilidad que la situación exige y apartando de la negociación cualquier atisbo doctrinario o maximalismo bien intencionado. Entienden los empresarios que, a la hora de negociar este nuevo Plan de Empleo, resulta indispensable actuar con realismo y teniendo en cuenta
las verdaderas necesidades del empresario a la hora de invertir la tendencia del paro.

Por otra parte, desde la Confederación empresarial se pide especial atención al paro juvenil, al de los mayores de cincuenta años y a los parados de larga duración, sectores sobre los que parece cebarse la crisis, generándose así un dramático problema social de alto coste y repercusiones incalculables.