Cámara Agraria de Salamanca: 4 años de agonía gracias a Aurelio Pérez

La Cámara Agraria de Salamanca ya es historia gracias a la nefasta gestión de su último presidente que, como último recurso intentó salvar su honor, regalando el patrimonio de la institución para saldar la deuda generada por él mismo.

"Mediante Acuerdo 5/2016, de 21 de enero de 2016 («B.O.C. y L.» n.º 15, de 25 de enero), la Junta de Castilla y León, procedió a la disolución de los órganos de gobierno de la Cámara Agraria Provincial de Salamanca, Pleno, Comisión Delegada y Presidente". Así rezaba el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) del pasado 4 de marzo en la crónica de una muerte anunciada.

 

Sí, punto y... final. La Cámara Agraria de Salamanca ya es historia toda vez que la Junta de Castilla y León haya decretado su liquidación debido a la negativa a crear una Comisión Gestora que comandase el rumbo de una institución sin recursos y con una deuda de 140.000 euros (además de tres trabajadoras sin cobrar), gracias a la gestión del último presidente, Aurelio Pérez, quien llevó la institución a la ruina total.

 

Así, el secretario regional y provincial de COAG, dimitió (junto a su junta directiva) en septiembre de 2015 ante la imposibilidad de seguir gestionando una institución sin recursos, copiando a Asaja, que ya hizo lo propio en junio de 2012. Pero, entonces, Pérez salió a la palestra como el 'salvador' de la Cámara Agraria y no ha hecho otra cosa que, en casi cuatro años, dilapidar su patrimonio.

 

Primero, dejando a tres trabajadoras en el paro y sin cobrar su deuda y, después, regalando gran parte del patrimonio para saldar poco a poco los gastos de la institución hasta que fue imposible, generando una deuda de 140.000 euros.

 

Para saldarla, no se le ocurrió otra cosa a Aurelio Pérez que intentar un acuerdo con el Ayuntamiento de Salamanca (institución que nada tiene que ver con el campo), de modo que el patrimonio existente (que Asaja valoró en un millón de euros) se le entregaría al consistorio presidido por Mañueco a cambio de 140.000 euros.

 

Asaja Salamanca saltó a la palestra para denunciar esta situación y el tiempo le ha dado la razón ya que solo dos locales de la Cámara Agraria han salido a subasta por 700.000 euros, diferencia nitable con los 140.000 que proponía Pérez y que contaban con condiciones ventajosas en la compra de pisos de Protección y en asesoramiento inmobiliario que ofrecía personal del Ayuntamiento.

 

Finalmente, en octubre de 2015, el último pleno aprobó las dimisiones y un encuentro en la Junta en febrero certificó que nadie se orecía voluntario para ponerse al frente de una gestora sin sentido. Así, el 4 de marzo de 2016, la Junta hacía oficial lo que Aurelio Pérez ha prolongado casi 4 años: el final de una institución sin recursos, generando más deuda y una situación límite.