Burgos denuncia que la reforma laboral no ha frenado la pérdida de activos la provincia de Ávila

El senador socialista por Ávila, José María Burgos.

El senador socialista ha hecho balance del texto, tres años después de su aprobación, y ha denunciado que ha precarizado el empleo y no ha puesto freno a la destrucción de puestos de trabajo en Ávila, y ha situado la libertad de empresa por encima del derecho al trabajo y el de libertad sindical, bajo la falsa idea ser un instrumento para favorecer el empleo”.

El senador socialista José María Burgos, ha denunciado que, tres años después de la puesta en marcha de la reforma laboral, “hay menos ocupados que a comienzos de 2012”, y ha recordado que “según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), en el primer trimestre de 2012, el momento en el que empezó su andadura la reforma laboral, el número de ocupados ascendía a 17.765.100 personas, cifra que se había reducido en 196.000 trabajadores en el último trimestre de 2014”.

 

Según Burgos, “nuestro país pierde activos, y de eso en Ávila sabemos mucho porque somos testigos de cómo cada día nuestros jóvenes se marchan primero para estudiar y luego para conseguir un futuro laboral que en nuestra provincia brilla por su ausencia". Y es, ha asegurado, "el descenso de la población activa responde primero al citado éxodo ciudadano, fundamentalmente juvenil, al envejecimiento de la población y al efecto desánimo que lleva a muchas personas a abandonar la idea de incorporarse al mercado laboral”.

 

La reforma laboral, continúa, "ha dejado un panorama con más precariedad y desigualdad laboral y social, en el que los salarios han perdido mucho poder adquisitivo y en el que tener un empleo no significa salir de la pobreza. Ha sido un absoluto fracaso, ya que no ha conseguido cumplir ninguno de los objetivos que se proponía, ni ha puesto las bases para el crecimiento económico, ni ha frenado a corto plazo la sangría del desempleo, ni ha apostado por el empleo de calidad, al contrario, lo ha degradado apostando por la temporalidad, la parcialidad involuntaria y las horas extra que no se pagan".

 

Burgos ha concluido afirmando que la reforma "ha situado la libertad de empresa por encima del derecho al trabajo y el de libertad sindical, bajo la falsa idea de salvaguardar la competitividad y viabilidad empresarial como instrumento para favorecer el empleo”.