Buñuelos y huesos de santo, llegan los dulces que están 'de muerte'

Bueñuelos y huesos de santo (Foto: Chema Díez)

La Festividad de Todos los Santos evidentemente no es la más alegre del año en muchas casas y quizás por eso la sabiduría popular generalizó la costumbre de comer dos dulces típicos, que son algo más que dulces: los huesos de santo y los buñuelos de viento.

La festividad de Todos los Santos es uno de esos días marcados en rojo en el calendario de los pasteleros. Los huesos de santo y los buñuelos endulzan la jornada en miles de hogares de toda España. Mientras en la franja mediterránea, el dulce típico es el panallet.

 

El origen de estos dulces se remonta a hace cientos de años: cuando por estas fechas llegaba el frío que anunciaba duros inviernos y animaba a tomar alimentos con alto aporte energético. La base es el mazapán. Pero son muchas las variedades, aunque la esencia pervive, intacta, a lo largo de los años.

 

Ambos postres son francamente dulces, fáciles de preparar y sabrosos. El tiempo ha ampliando sus recetas a base de ingredientes naturales. Así, los huesos de santo, tradicionalmente estaban rellenos de dulce de yema, pero hoy en día se ofrecen de chocolate, coco, fresa, e incluso se rellenan con yogur o praliné. También los buñuelos han dejado de ser de viento, es decir, sencillamente una pasta frita, historiada y azucarada, y ahora se encuentran rellenos de crema, nata e incluso crema de chocolate.

 

Al final los clásicos se mantienen, fortaleciendo cada año esta dulce tradición a la que también acompañan las leyendas.

 

Por ejemplo en el caso de los buñuelos de viento la leyenda afirma que cuando te comes un buñuelo de viento se salva un alma del Purgatorio.

 

En el caso de los huesos de santo se dice que se empezaron a comer para hacer el Día de Todos los Santos menos amargo. 

 

 

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