Bruselas reconoce el problema lácteo pero delega cualquier regulación del sector a cada país

La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, y el comisario europeo Phil Hogan

Esta semana, la Comisión Europea presentaba el paquete de medidas acordado por el Consejo de Ministros de la UE ante la crisis sin freno que vive el sector lácteo europeo. Para ASAJA, por un lado, es positivo que desde las instituciones europeas se reconozca la gravedad de la situación y la presión de los mercados, aunque habrá que ver los resultados en la práctica.

ASAJA, en la línea con el criterio de COPA-COGECA, la agrupación de organizaciones y cooperativas agrarias europeas, considera que las medidas propuestas sobre las ayudas de Estado y el incremento de la ayuda de minimis pueden ayudar a algunos agricultores, aunque también son medidas que nos alejan de una política común de la UE. De alguna forma, Bruselas “se lava las manos” y deja toda la responsabilidad, tanto de dar ayudas como de regular la producción, a cada país. Ministerio y Consejerías son ahora quienes tienen la pelota en su tejado.


Para muchos ganaderos la actual es la peor crisis desde principios de los 80. La desaparición del sistema de cuotas, sumado al cierre de la exportación a Rusia, ha bloqueado la demanda.


Es valorable cierto refuerzo de las herramientas de mercado contenido en el paquete de medidas, particularmente la duplicación de los techos de intervención para la leche desnatada en polvo y la mantequilla.


Pero no se ha incrementado temporalmente el precio de intervención de la UE para la leche desnatada en polvo y la mantequilla, para así tener en cuenta el aumento de los costes de producción y la realidad del mercado.


El paquete de medidas acordado por los ministros incluye la búsqueda de nuevos mercados de exportación, el refuerzo de las medidas de promoción y el recurso a los seguros de crédito a la exportación así como la bonificación de la deuda/los préstamos, ayudas de Estado y ajuste del techo de la ayuda de mínimis.


Asimismo, se proponen medidas voluntarias que den a los agricultores y a sus cooperativas herramientas apropiadas para organizar su producción dentro del sector y la extensión del observatorio del mercado de la leche a otros sectores distintos del lácteo, como el porcino o el de las frutas y hortalizas.