Ávila recordará a las víctimas del Holocausto con un acto de encendido de velas en su memoria

El acto tendrá lugar el próximo lunes 2 de febrero en el Palacio de Superunda-Caprotti, escenario que además acogerá una conferencia a cargo de Rhoda Henelde Abecassis, que contará su testimonio como judía nacida en el gueto de Varsovia y que vivió estas terribles experiencias.

Con motivo del Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto y crímenes contra la humanidad, fijado el 27 de enero, se realizarán en las ciudades de la Red de Juderías varios actos para recordar y rendir tributo a la víctimas del exterminio nazi, y entre ellas estará Ávila, que hará su particular homenaje el próximo lunes 2 de febrero.

 

Por ello, la capital abulense será testigo de un acto de encendido de velas en memoria de las víctimas del Holocausto que contará con la asistencia de Gonzalo Aritio Sanz Briz, nieto de Ángel Sanz Briz, y Miguel de Lucas, director General del Centro Sefarad Israel. La celebración será a las 11,00 horas en el Palacio de Superunda-Caprotti. Al acto también asistirá Rhoda Henelde Abecassis, que nació en el gueto de Varsovia y contará su testimonio en el mismo escenario a las 19,30 horas.


Todas estas actividades, que también tendrán lugar en diferentes fechas en Segovia, Barcelona, Girona, Oviedo, Córdoba y Besalú, tienen como finalidad trabajar la educación, el respeto y la tolerancia para erradicar la violencia, la barbarie y la intolerancia. El recuerdo del Holocausto se convierte así en la mejor herramienta de trabajo para la reflexión y la construcción de una sociedad más justa y tolerante.


La conmemoración de este día, que este año coincide con el 70 aniversario de la liberación en 1945 del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, fue aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas mediante la resolución 60/7 hace ya una década, y en ella reafirmó la Declaración Universal de Derechos Humanos, en que proclama que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en ella, sin distinción alguna por motivos de raza, religión o de ninguna otra índole, haciendo especial hincapié en el artículo 3, según el cual todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona, y al artículo 18 que proclama el derecho de toda persona a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.


Esta declaración, destacan, también advierte del peligro del odio, el fanatismo, el racismo y los prejuicios y condena cualquier manifestación de intolerancia religiosa, incitación, acoso o violencia contra personas o comunidades basadas en el origen étnico o las creencias religiosas.