Ávila por el Derecho a Vivir organizó un acto de homenaje a los "niños no nacidos"

II Velada por la Vida, organizada por Ávila por el Derecho a Vivir

“Tarde o temprano, el aborto será abolido, como se terminó con la esclavitud y el exterminio nazi”, han manifestado desde Ávila por el dercho a Vivir.

Noche clara y serena, la del pasado viernes, tras una semana de tormentas. Noche en la que Derecho a Vivir Ávila quiso "recordar a los más de dos millones cien mil niños a los que en España se ha impedido lo más básico, seguir viviendo y nacer, desde la entrada en vigor de la ley del aborto, en 1985, corregida y aumentada el 5 de julio de 2010 con la ley del aborto actualmente vigente".


Un año más, Ávila por el Derecho a Vivir convocó a los abulenses a una Velada por la Vida para no dejar pasar inadvertida esa echa.

 

En el Grande, deploraron "la pasividad del Partido Popular que, pese a su promesa electoral de protección al no nacido, ha permitido que en su última legislatura, con mayoría absoluta, murieran más de 412 000 niños, el equivalente a toda la población de Valladolid y sus 27 municipios adyacentes. También condenaron el derroche de 65 millones de euros anuales que el Ministerio de Sanidad dedica a matar a bebés no nacidos, financiando el aborto".


La plataforma mostró de qué se está hablando cuando se trata del tema de la “interrupción voluntaria del embarazo”, pues son muchas las personas que dicen defender que “cada uno haga lo que quiera, pero les cambia la cara cuando les enseñas qué es lo que se hace realmente en el aborto: destrozar el cuerpecito del embrión o del feto con el legrado, sacando poco a poco brazos, piernas, tronco y cabeza; succionarlo con un aspirador 30 veces más potente que los caseros; quemarlo y envenenarlo con una solución salina, lo que provoca el parto horas después, pero de un niño muerto y ennegrecido... ¿Es eso una conquista de la humanidad? ¿Puede ser un derecho tratar así a otro ser humano?”, se preguntaba Cecilia Real, la coordinadora y portavoz de la plataforma.


Los voluntarios lamentaron "que la industria abortista oculte toda esa información a la madre embarazada, que no le ofrezcan ninguna alternativa, que ni siquiera le enseñen una ecografía para mostrarle el grado de desarrollo en que se encuentra su hijo, que le mientan descaradamente alegando, en cualquier etapa del embarazo, que “solo se trata de un amasijo de células ―igual que los nazis afirmaban que los judíos no eran personas, por lo que podían ser eliminados―, o que no le informen de los riesgos que como todo tratamiento hormonal y todo procedimiento quirúrgico tiene el aborto, y que se aprovechen del estado de shock en que llegan muchas de las chicas y mujeres a los abortorios, lo que las convierte en presa fácil para estos profesionales cuya única preocupación consiste en hacer el máximo número de abortos cada día, lo más rápido posible, incluso sin esterilizar el instrumental si no hay tiempo, para no dejar escapar ni un solo euro".


Los asistentes guardaron un minuto de silencio por todas las víctimas del aborto (niños, madres y padres, que también lloran en los abortorios). Y después terminaron con una nota positiva, retrocediendo en el tiempo y sacando simbólicamente a los bebés de las bolsas de basura en las que acaban cuando sus órganos no terminan en el mercado negro, y llevándolos la cuna donde todo ser humano debería dormir tranquilo y seguro después de nacer.


El acto concluyó con una llamada a todos los políticos, en especial a los que vayan a terminar formando parte del Gobierno, para que “a la hora de pactar unos con otros, pacten también con los niños que tienen que nacer, y no entierren la cabeza como el avestruz ante este drama que desangra a la sociedad española y la sumerge en un invierno demográfico, con una población con más defunciones que nacimientos”.