Asaja pide que se refuercen los controles para que el cordero importado no se vende como lechazo en Castilla y León

A menos de un mes de la Nochebuena, momento álgido del consumo de lechazo de Castilla y León, Donaciano Dujo, presidente de ASAJA Castilla y León, ha pedido a las administraciones que fortalezcan los controles para evitar que se inunde el mercado de corderos importados, sobre todo de Francia y Portugal, y mal etiquetados, con la intención de confundir al consumidor y hundir los precios.


Desde el mes de noviembre, los mataderos regionales comienzan a incrementar sus importaciones de corderos, procedentes del comercio intracomunitario, que suponen al año unas 250.000 unidades, concentradas en su mayoría en las fechas prenavideñas. De los cerca de 300.000 corderos que salen de los mataderos de Castilla y León en diciembre aproximadamente la mitad, son importados.


El presidente de ASAJA Castilla y León considera que “importar no está prohibido, pero engañar" al consumidor si que debería estarlo, "porque hay una intención clara de confundir, al etiquetar el lechazo como sacrificado en nuestra tierra, sin explicar que se trata de un animal de fuera”.

 

Por ello, la asociación agraria exige a las autoridades que se informe bien al consumidor, con un  etiquetado claro y visible, en el que se señale la procedencia de la carne, y que permita al consumidor si escoger lechazo de Castilla y León o cordero importado. Además la OPA solicita que se intensifiquen los controles sobre las importaciones de cordero, especialmente de los procedentes de Francia, y que cumplan las mismas condiciones sanitarias y de calidad que se cumplen en nuestro país.

 

El cordero lechal de Castilla y León es un producto exquisito por proceder de razas enfocadas a la carne de calidad y por el cuidadoso manejo de los animales para que el producto llegue con todas las garantías de trazabilidad y sabor al consumidor. Sin embargo, los animales importados son sobrantes de ganaderías enfocadas a otro tipo de aprovechamientos, por lo que tienen un precio más bajo en origen que el del lechazo autóctono. Esa entrada de corderos “tiene por único objetivo presionar a los ganaderos de ovino de la región y obligarles a vender por debajo de costes a sus lechazos, porque encima al final ni siquiera el consumidor se beneficia de una bajada de precios, sino que es un margen que se quedan mataderos y cadenas de distribución”, afirma el presidente regional de ASAJA, Donaciano Dujo.