ASAJA muestra su preocupación por el estado de conservación de los cauces de los ríos de la provincia

La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) de Ávila ha reclamado a las Confederaciones Hidrográficas del Duero y del Tajo que cumplan con su obligación de mantener limpias las cuencas de ríos y arroyos, con el fin de evitar que la acumulación de sedimentos y de maleza genere, en episodios puntuales de fuertes lluvias como los vividos este fin de semana, desbordamientos e inundaciones que arrasan con todo a su paso. 

El presidente de ASAJA de Ávila, Joaquín Antonio Pino, ha manifestado su preocupación por el estado de conservación de los cauces en la provincia, puesto que “si éstos no se encuentran en perfecto estado no cumplen su función de canalizar el agua y pueden provocarse inundaciones y desbordamientos que ponen en peligro, en primer lugar, a las personas, pero también ocasionan cuantiosos daños materiales en los cascos urbanos de los pueblos y pueden arrasar cosechas y dañar el potencial productivo de las parcelas”. 

 

Es por ello que ASAJA reclama a la CHD y a la CHT que mantengan durante todo el año despejados y limpios los cauces de la red fluvial abulense, y también solicita que la Administración autorice las labores de limpieza solicitadas por entidades o particulares diferentes a las propias confederaciones hidrográficas, priorizando la funcionalidad de los cauces. 

 

El objetivo es, ha subrayado el presidente de ASAJA de Ávila, evitar episodios como el vivido este fin de semana en Muñogalindo y en Santa María del Arroyo, donde la fuerte tromba de agua caída no pudo ser canalizada por los ríos y arroyos debido al sedimento y la maleza acumulados en ellos. 

 

“La culpa no ha sido del agua, sino de la tierra”, ha añadido Joaquín Antonio Pino, “ya que no es la cantidad de precipitaciones sino la falta de limpieza y el abandono existente en los cauces la causa del desbordamiento”. La organización profesional agraria denuncia que los organismos de cuenca no se emplean a fondo en la limpieza de los cauces, minimizando en lo posible sus intervenciones, bien por desidia o amparándose en argumentos presupuestarios o de ecologismo de salón, porque la limpieza de los cauces es una práctica preventiva que se ha efectuado desde siempre.