Asaja destaca la "incertidumbre" del campo ante la evolución del cereal de secano por el calor

Asaja ha destacado la "incertidumbre" que vive el campo en la festividad de su patrón, San Isidro Labrador, por la evolución del cereal de secano debido a las altas temperaturas de la última semana, que han agostado antes de tiempo estos cultivos.

En concreto, la organización agraria ha explicado que "buena parte" de los dos millones de hectáreas de cereal de la Comunidad (unas 900.000 de trigo, cerca de 875.000 de cebada, más otros cultivos como centeno y avena), ha detenido en seco su granado y empieza a blanquear tras varios días de calor "bochornoso".

Asaja ha explicado que en estos momentos los agricultores de la región mayor productora de cereal del país "aguardan con mucha incertidumbre la evolución del tiempo", a lo que ha asegurado que hay que sumar los malos resultados que se obtienen en la recolección de forrajes, especialmente alfalfas, "muy castigadas" esta campaña por los hongos y enfermedades.

También ha incidido en que igualmente los pastos, especialmente de la zona central de la Meseta, "dan muestras de debilitamiento", por la escasez de lluvias de invierno y primavera.

El contrapunto positivo, a juicio de Asaja, lo ofrecen los regadíos de la región, ya que este tiempo despejado ha permitido efectuar las tareas pendientes "a buen ritmo".

SIEMBRA ESTIMADA

Así, las estimaciones de siembras en este apartado apuntan unas 120.000 hectáreas de maíz, algo menos que la campaña anterior; la patata se mantiene en unas 20.000; la remolacha repunta con cerca de 25.000 y sube también el girasol a unas 300.000 hectáreas, que entra en zonas que hasta ahora se centraban en el monocultivo de maíz para cumplir con el requisito del grenning de la rotación de cultivos, lo mismo que ocurre con la alubia, que dobla superficie respecto a otros años.

En términos generales, en las provincias de Castilla y León la cosecha de cereal se encontraba hasta hace pocos días bien presentada, pero la falta de agua y el calor desmedido de estos días está blanqueando y empobreciendo el peso de las espigas, ha añadido la organización.

Las zonas en las que tradicionalmente la cosecha viene retrasada están menos afectadas y todavía no han acusado la falta de agua, ha aclarado Asaja, que ha añadido que diez o quince días "a lo sumo" es el plazo que se dan los agricultores para saber si la cosecha prosperará o si ocurrirá como el año pasado.

"Una situación indeseada no solo para los agricultores, sino para el conjunto de la economía de Castilla y León", ha aseverado Asaja, que ha explicado que de una buena o mala cosecha depende en buena parte el comportamiento del PIB de la Comunidad.

En concreto, ha apuntado a la caída del 18,6 por ciento de la renta agraria regional de 2014 respecto al año anterior, uno de los niveles más bajos de los últimos cinco años, debida principalmente a la mala cosecha de cereal.