Arruinar el presente, recordando un pasado sin futuro

El Plan de Estabilidad y el Programa Nacional de Reformas aprobados este viernes por el Consejo de Ministros son un auténtico fraude carece de un diagnóstico correcto de la situación, y de ahí la imposibilidad de abordarla con medidas eficaces. Idéntico comportamiento tanto en el caso de nuestra Comunidad Autónoma como en el del Ayuntamiento de la capital abulense. Asistimos a la ceremonia de la confusión y vemos cómo se falta al respeto a los ciudadanos y al resto de fuerzas políticas, al darse ruedas de prensa en las que tratan de transmitirnos, a medias, lo que pretenden hacer. Desinformación en toda regla.

El gasto público se financia con déficit (a través de la emisión de deuda) y con impuestos. La clave para el éxito de un ajuste es que éste se base en el recorte del gasto público (comenzando por el innecesario y el menos necesario) antes que en subidas de impuestos. Dos formas distintas de reducir el déficit con diferentes efectos: recortar el gasto desemboca en cortas recesiones, mientras que elevar los impuestos las causa prolongadas.

 

Rajoy ni ha recortado eficientemente, pues las duplicidades y la elefantiásica estructura clientelar no conoce sus tijeras, ni ha gastado en inversión productiva lo suficiente como para estimular el crecimiento. Prometió bajar impuestos y los subió. Se mueven entre ocurrencias, recortes y retoques prescindiendo de la responsabilidad, el análisis y el rigor necesarios para gestionar una administración. El error de arruinar el presente, recordando un pasado sin futuro.

 

El último ejemplo de la inexplicable repetición del disparate en el anuncio precipitado y mediático de medidas a adoptar, sin medir y sin que cuenten con el correspondiente aval, lo ha protagonizado el alcalde de Ávila, Miguel Ángel García Nieto. Sin haber saldado aún los aplazamientos en los pagos de la deuda que mantiene el Ayuntamiento de Ávila con el Consorcio Provincial Zona Norte de Ávila, y sin haber propuesto abrir negociaciones para solicitar uno nuevo, se permite un baño de populismo anunciando que el próximo recibo correrá a cargo de las arcas municipales.

 

Muy bien, ya nos contará usted cuáles serán las partidas presupuestarias afectas. ¿Quizá elimine alguna competencia impropia? Permítame que lo dude. Por cierto, si el Consorcio denegara el nuevo aplazamiento en el pago que pretende solicitar ¿cómo solucionaría el entuerto? No me lo diga, lo intuyo: pagará cuando pueda y como pueda. Mucho me temo que el próximo Equipo de Gobierno tendrá que asumir otra lamentable herencia.

 

Tanto el señor Rajoy como usted, ahogándose en sendas piscinas a las que se lanzaron, han arrojado la toalla. Lo peor es que estamos a mitad de legislatura, con lo que nos preocupa que terminen dejándose llevar por un de perdidos, al río. Están secuestrados por sus propias encuestas y por el inasumible coste económico de su intocable estructura clientelar. Son rehenes de sus propios rehenes.

 

Álvaro Aparicio