Anpier, preocupada ante la posibilidad de que la central prolongue su vida

Recuerda que la empresa no solicitó la prórroga en la fecha legal establecida


VALLADOLID, 30 (EUROPA PRESS)

La Asociación Nacional de Productores e Inversores de Energías Renovables (Anpier) considera preocupante la posibilidad de que la Central nuclear de Garoña prolongue su vida útil.

El citado colectivo empresarial justifica su preocupación tanto por las argumentaciones técnicas observadas en la Orden Ministerial que establecía su cierre definitivo en el año 2009 como por la posibilidad de que se incumpla el requisito fijado legalmente para la renovación, puesto que la obligatoriedad de cumplir los plazos legales debe respetarse, como debieron hacer aquellos productores de energía solar fotovoltaica que no accedieron al régimen primado por concluir sus instalaciones algunas días después del plazo establecido.

La Orden IET/1453/2012, de 29 de junio de 2012, establece con respecto a la renovación del periodo de explotación de la central de Garoña que: "con anterioridad al 6 de septiembre de 2012 el titular podrá solicitar del Ministerio de Industria, Energía y Turismo una renovación de la autorización de explotación por un nuevo periodo no superior a seis años", condición está que, tal y como recuerda Anpier, no se ha cumplido.

Pero más allá del cumplimiento obligado de este requisito legal, a Anpier le inquieta que esta Orden, que abría la posibilidad de una nueva prorroga de seis años para la central de Garoña, contradice en el plano técnico lo dispuesto en la Orden ITC/1785/2009, por la que se fijaba como fecha de cese definitivo de la explotación de la Central Nuclear de Santa María de Garoña el día 6 de julio de 2013.

Esta Orden dictamina que "Los principales componentes y estructuras de la central nuclear de Santa María de Garoña fueron diseñados bajo la hipótesis de vida de la misma de 40 años. Así se contemplaba en la documentación que la compañía Nuclenor, S.A. presentó cuando solicitó y obtuvo la autorización para su construcción" y añade que "este horizonte temporal de 40 años de previsible explotación es además el contemplado para la vida de las centrales nucleares, a los efectos de cálculos y planificación técnica y económica, tanto en el vigente 6º Plan General de Residuos Radiactivos, aprobado por el Gobierno el 23 de junio de 2006, como en el anterior, aprobado el 31 de julio de 1999".

La Central de Santa María de Garoña obtuvo un permiso provisional de explotación el 30 de octubre de 1970, y se acopló a la red eléctrica el 2 de marzo de 1971, por lo que su funcionamiento alcanza en la actualidad más de 41 años y con su prorroga hubiera alcanzado los 47 años de vida.