Animales y dueños recibieron la tradicional bendición por San Antón junto a San Vicente

Los dueños pasando junto al sacerdote para que bendigan a sus animales por San Antón. / Foto: Antonio S. Sánchez
Ver album

Un gran número de animales, entre perros, gatos, conejos, tortugas o pájaros, entre otros, además de algo más de treinta caballos, recibieron la tradicional bendición con agua consagrada por parte del párroco de San Vicente, Fernando Gutiérrez, además de que se repartieron 1.200 bollos 'preñaos' de chorizo.

Como es tradición para celebrar a San Antón, un buen número de personas se concentró un año más frente a la iglesia de San Vicente para que el párroco de la basílica abulense, Fernando Gutiérrez les diera su bendición esparciendo sobre ellos agua consagrada, a la vez que recibían un bollo relleno de chorizo como presente adicional, algo de lo que se encargaron desde la Asociación Abulense de Amigos del Caballo.

 

El acto comenzó en torno a las 14,00 horas, momento en el que aparecían en la avenida de Portugal más de una treintena de jinetes sobre sus caballos, e incluso un pony montado por una niña -a pesar de que se esperaban en torno a cincuenta, de los cuales muchos no pudieron acudir a la cita, por las inclemencias meterorológicas en forma de nieve, sobre todo por la zona norte de Gredos-. Todos los equinos pasaron en procesión por delante el sacerdote y sus monaguillos mientras esparcía el agua bendita.

 

Acto seguido, concluido el desfile de caballos, era el turno para el resto de los animales, de modo que a gente se agolpó en torno al cura y la imagen del santo que presidía la celebración y fueron pasando en fila por delante para recibir también el agua. Acompañados de sus dueños, pequeños y mayores, pudieron verse sobre todo perros, pero también gatos, conejos, tortugas, hamsters e incluso pájaros de varios tipos, que celebraron a San Anton a pesar de las bajas temperaturas, muchos de ellos cubiertos de curiosos trajes o en jaulas protegidas del frío.

 

A sus paso todos ellos fueron recibiendo los bollos "preñaos" de chorizo, de los cuales se hicieron un total de 1.200 unidades, y que finalmente sobraron, por lo que fueron repartidos al finalizar entre los presentes a la celebración.