Alumnas de Enfermería de la UCAV viajan a Perú como voluntarias sanitarias

Desde la UCAV se ofrece la oportunidad a los alumnos de realizar este tipo de experiencias de voluntariado durante todo el curso para su enriquecimiento personal y, en este caso, orientados a la práctica de sus estudios de Enfermería. Cristina Pérez, alumna de la universidad abulense que repite voluntariado, cuenta su experiencia...

Varias alumnas del Grado en Enfermería de la Universidad Católica de Ávila (UCAV), junto con estudiantes de Medicina y Magisterio de otros centros de estudios españoles han viajado a Lima (Perú) para formar las misiones universitarias.

 

En la capital peruana se han unido a un grupo de jóvenes universitarios de la Universidad Católica de Perú, con los que han compartido su fe con el pueblo peruano, ha realizado labores sanitarias y educativas con niños y obra social. Además, han colaborado con una parroquia y han ofrecido consulta médica a la población y visitas a domicilio. Otra de sus labores se ha centrado en impartir catequesis y participar en los Bautizos de muchas personas del lugar para culminar la misión.

 

Durante el pasado mes de julio, la UCAV impartió a estos alumnos voluntarios un taller de sutura de puntos con el fin de preparar su formación para el viaje de voluntariado a Perú, del 28 de julio al 21 de agosto, y ya es el tercer año que la UCAV ofrece a sus alumnos la oportunidad de desarrollar su lado humano, afectivo, espiritual y profesional de los alumnos, principalmente del Grado en Enfermería, para completar su formación integral. Y es que, desde la UCAV se ofrece la oportunidad a los alumnos de realizar este tipo de experiencias de voluntariado durante todo el curso para su enriquecimiento personal y, en este caso, orientados a la práctica de sus estudios de Enfermería.

 

Entre los alumnos que han hecho este tipo de voluntariado, se encuentra Cristina Pérez, una alumna que ya viajó durante el pasado verano a Camerún, y este año ha repetido la experiencia, acompañada de la profesora de la UCAV Mercedes Sánchez, y la enfermera Inmaculada Camacho. Ella nos cuenta su experiencia en la siguiente crónica: 

 

Crónica de una alumna. Por Cristina Pérez, alumna de 4º del Grado en Enfermería de la UCAV

 

Estas maravillosas misiones comenzaron este pasado mes de agosto, y duraron tan solo dos semanas. Digo tan solo porque para la mayoría de nosotras podrían seguir continuando.

 

A los pocos días de comenzar, comprendimos que lo más importante era el amor y la entrega que poníamos en cada una de los actos que realizábamos. Perdón, no me he presentado, me llamo Cristina Pérez y soy estudiante de la Universidad Católica de Ávila. Este ha sido mi segundo voluntariado fuera de España. He tenido el placer de compartirlo con dos estudiantes más de Enfermería (Rocío e Itziar), otras dos de Medicina (Ana y María), y dos más de Magisterio (Teresa y Lucía). Además en este viaje nos acompañaban Mercedes Sánchez, médico y profesora de la Universidad Católica de Ávila e Inmaculada Camacho, enfermera.

 

En Perú, concretamente en la ciudad de Lima y en sus barrios más desfavorecidos, Yerbateros y Lomas de Nochetos, es donde se centraba nuestra labor. Trabajo que estaba acompañado de la mano de estudiantes de la Universidad Católica del Perú y que junto a ellos y gracias a ellos pudimos disfrutar.

 

Cierto es que cuando sales de España, solo piensas en que eres estudiante de Enfermería y que solamente a eso es a lo que te vas a dedicar, pero no es así. Además de las postas médicas y las visitas a enfermos en sus casas, también nos uníamos a las actividades que los chicos peruanos realizaban. Entre ellas estaban impartir clases a niños y adolescentes, donde enseñábamos a leer, contar o en el caso de los más mayores intentar a través de diversos coloquios conocer la importancia de algunos valores que en su día a día estaban desatendidos. Otras de las actividades era obra social, y aunque parezca dura, al final acababa siendo la más divertida de todas, pues quien podría imaginarte con el pico, la pala y la carretilla, pintando paredes, subiendo las partes de una casa a lo más alto del cerro, y todo esto acompañado por cantos y sin una sola queja. En fin, actividades que te hacen ver que puedes más de lo que lo que crees. A pesar de la carga y el horario intenso que teníamos, jamás se escuchaba una pega, pues como bien se sabe: “Donde hay un buen misionero no hay pegas y, donde hay pegas no hay un buen misionero”.

 

Aún siendo estudiante de enfermería y conociendo al dedillo las curas y técnicas que se realizan en una herida, pues sí, las sé todas, tengo una magnifica libreta/chuletero… acabas descubriendo que eso es lo menos importante de todo. Que lo que el paciente quiere es que le escuches, que le ofrezcas tus oídos, tu tiempo y que compartas con él alguna oración. Y entonces te das cuenta de que esa libreta-chuletero no sirve para mucho, que lo único que queda eres tú, y que no hay mejor cura que el entregarse uno mismo. Es por eso que Perú me ha enseñado a ver a las personas desde una perspectiva más humana y cercana.

 

Estas misiones han dejado una gran huella en cada una de nosotras. Por ello cuando la gente me pide que le cuente y explique todo esto que he vivido, solo puedo limitarme a decir, que la sonrisa de un niño, la mirada de un anciano o el abrazo de una madre, todas estas cosas hay que experimentarlas por uno mismo, y solo así podrán comprender la grandeza de todo aquello que yo he podido vivir.

 

Los próximos días, 6 y 7 de octubre, haremos la presentación de las misiones en la Universidad. Espero que puedas acercarte para compartir con nosotras algo de la inmensa maravilla vivida en Perú, una explosión de fe y alegría, ¿te animas a venir?