Alonso sueña con repetir triunfo y poner fin al monopolio de Mercedes

Fernando Alonso

La F1 aterriza en Barcelona con mejoras en los monoplazas y como posible punto de inflexión.

El Gran Premio de España de Fórmula 1, que tendrá lugar hasta el domingo en el Circuit de Barcelona-Catalunya de Montmeló, será clave en el porvenir de la todavía incipiente temporada, un posible punto de inflexión al ser el primero de la gira europea y al que las escuderías traen las primeras grandes mejoras, con lo que Fernando Alonso (Ferrari) confía en que sean buenas y poder repetir el triunfo del año pasado para acabar con el monopolio de Mercedes.


Hasta el momento, en Australia, Malasia, Bahrein y China el único color que se ha lucido es el plateado de los Mercedes de Nico Rosberg, ganador en el GP inaugural, y de Lewis Hamilton, que acumula tres triunfos seguidos y quiere hacer el 'poker' en Barcelona. No obstante, el resto de escuderías que quieren batallar por el Mundial, como Ferrari o el hasta ahora dominador Red Bull, saben que Montmeló será clave.

Confían todos en las mejoras que traen al trazado catalán, pues en estas tres semanas de ausencia del 'gran circo' se han dedicado a pleno rendimiento a convertir el GP de España en un punto de inflexión, en acabar con el poderío de una escudería alemana que, a su vez, no quiere dejar el doble liderazgo de sus pilotos al frente de la clasificación, con Rosberg con 79 puntos por 75 de Hamilton y, tercero y ya lejos, Alonso con sus 41.

El año pasado, en un inicio de campeonato mucho más igualado, Alonso ganó ante su afición, en casa, en una cita a la que está encantado siempre de asistir, y este año sueña con repetir la hazaña. Está más complicado, aunque la incógnita del rendimiento de las nuevas piezas que han estado trabajando en Maranello no ayudan a configurar un posible escenario.

De momento, el propio Alonso comentó este jueves ya en Montmeló que el tercer lugar de China fue una "bonita sorpresa" pero que no aspira en estos momentos a hacer podio el domingo. "Estaría mintiendo", aseguró el asturiano, que prefiere esperar a ver el rendimiento de su 'Cavallino Rampante' antes de lanzar ambiciosos objetivos que ahora mismo no siente poder cumplir.

De hecho, suele pasar que el coche que funcione bien en Barcelona, lo haga bien hasta el final de campeonato, sea o no sea el ganador. El pasado año una serie de triunfos seguidos de Vettel, claro dominador los últimos años, hizo imposible la gesta de Alonso y Ferrari pese a ganar en Montmeló. Este año, quizá, no puedan aspirar a ganar en casa, pero sí a recuperar sensaciones y pugnar por el título, que sería el primero de este binomio de calidad todavía 'virgen'.

Las diferencias entre Ferrari y Red Bull respecto a Mercedes son grandes, tanto en puntuación en la tabla del Mundial (38 de Alonso y 46 de Vettel respecto al líder Rosberg) como en ritmo de carrera, donde las balas plateadas alemanas sacan más de medio segundo por vuelta. Además, avisados como están en Mercedes de que son el objetivo a batir, no se habrán quedado en el limbo.

Lewis Hamilton, que aspira a su cuarta victoria consecutiva, quiere ganar porque nunca lo ha hecho en Montmeló. Tampoco había vencido y ha logrado romper el gafe en Malasia y Bahrein este año, así que tiene en su punto de mira el acabar la mala racha en Catalunya y catapultarse al liderato.

Tendrá de nuevo, a priori, a Rosberg precisamente como máximo rival. Con tres segundos puestos seguidos, tras ganar en Australia, quiere volver al lugar más alto del podio y demostrar a Hamilton que puede luchar con él de tú a tú. Pero las luchas entre compañeros suelen acabar mal, y ahí estarán por detrás los Alonso, Vettel o Ricciardo para intentar meter cizaña y sacar provecho de algún posible roce entre ambos.

Nuevas piezas que ensamblar, nuevo chasis en el caso de los Red Bull, muchas horas de simulador en Maranello para Ferrari... Todo ello con el objetivo de saltar al aire de Montmeló desde el primer escalón y con el trofeo de ganador en mano. Las pruebas libres y la calificación empezarán a despejar dudas, aunque los ases seguirán en las mangas de los pilotos y jefes de escuderías hasta el domingo, cuando se apaguen los semáforos.