Aislados de todo

En el año 2010 jóvenes de IU de Ávila lanzó una campaña con el nombre “Queremos poder quedarnos”, que se retomó en 2012 y que copiaron otras organizaciones de jóvenes de IU de distintas ciudades españolas. 

En ella, se ponía de manifiesto algo que entonces era obvio y ahora abrumador: LA FALTA DE OPORTUNIDADES PARA LOS JÓVENES en ciudades como la nuestra, que expulsa a su valor más preciado a buscar trabajo y estudio fuera.

 

La campaña surgió en respuesta a unas declaraciones de Juan Vicente Herrera en las que decía “sentirse orgulloso de que los jóvenes de Castilla y León encontrasen trabajo fuera”, sin darse cuenta de que el hecho, lejos de ser motivo de orgullo, debería ser de vergüenza para un Partido Popular que en el gobierno de la comunidad, en el de la provincia y en la capital abulense han permitido que los jóvenes no puedan elegir si quedarse o no, y se vean obligados a marcharse, muchas veces para no volver, despoblando y descapitalizando toda una zona.

 

Pues bien, recordando la campaña de hace más de cuatro años, se encuentran hoy aspectos que bien podría justificar su re-relanzamiento, ya que en la misma no sólo se denunciaban las consecuencias de la inoperancia del Partido Popular a distintos niveles, sino que se apuntaban soluciones que, por lo visto, han caído en saco roto.

 

En concreto me refiero a la solución del transporte de la ciudad y la provincia de Ávila con el resto de España. Un problema que nos ahoga por distintos frentes (peaje, ferrocarril, autobús, abono transporte…), y que cada vez da más la sensación de ser la consecuencia de una actuación premeditada que busca aislar a Ávila del mapa para que algunos puedan disfrutar de un retiro sin muchas preocupaciones en una ciudad desierta.

 

Las evidencias de la premeditación son muchas, pero basta con detallar uno a uno los despropósitos que dificultan cada vez más que ciudadanos de Ávila puedan salir de forma periódica y cómoda a trabajar o estudiar fuera, y que impiden de la misma forma, que ciudadanos de otras provincias puedan acudir a Ávila a lo mismo, o a disfrutar de unos días de vacaciones.

 

El peaje, que grava de una forma ilegal el viaje a Madrid, y que se ha denunciado en repetidas ocasiones sin mucho éxito. El ferrocarril, con una plataforma que ha tratado de recoger las reivindicaciones, a las que el PP y el PSOE se han unido o salido según sus intereses partidistas, y que no consigue nada por la cerrazón del ministerio de Fomento, que permite que Ávila no disponga de una red renovada de ferrocarril convencional que conecte con Madrid (y otras ciudades) de una forma rápida, económica y eficaz.

 

El autobús, con recortes en el abono para el transporte de universitarios a Salamanca, y ahora la lucha por negociar un abono zona E1 – E2 para los usuarios del transporte diario con Madrid, tal y como disfrutan en Castilla La Mancha. El céntimo sanitario, que durante meses ha hecho que los ciudadanos de Castilla y León gastasen más en llenar el depósito que los de las regiones vecinas…

 

En definitiva, un cúmulo de despropósitos que no pueden deberse a la ignorancia, sino que sólo pueden justificarse desde la intencionalidad absoluta de seguir manteniendo un cortijo que puedan visitar los turistas de fin de semana, eso sí, en su coche particular.

 

Alberto López Casillas

Responsable del Área de Movimientos Sociales de Izquierda Unida de Ávila