24 de Mayo, día Nacional de la Epilepsia

Testimonio de un padre: Antonio García Martín

Cuando nació mi hijo en enero del 2001 no me podía ni imaginar lo que a mi mujer y a mí se nos venía encima. Han sido años muy duros, durísimos donde hemos estado más de una vez a punto de arrogar la toalla pero al final y a pesar de todo seguimos en la lucha.

 

Mi hijo tiene epilepsia, esa enfermedad tan odiada y repudiada a lo largo de la historia; donde se etiquetaba gratuitamente a la gente que lo padece y ese es el mayor problema, hacer ver a las personas que no son “bichos raros”, que tienen sentimientos, que son personas como cualquier mortal y una cosa muy importante que deberían conocer todos: “nadie está quitado que en un futuro pueda tener epilepsia”.

 

El próximo sábado se celebrará un año más el día nacional de la epilepsia; ese día y a lo largo de toda esta semana muchas personas se están volcando por todos los rincones de España para preparar ponencias, para enviar mensajes de esperanza, mensajes de vida, mensajes de luz; esa luz que deben de coger con fuerza todas las personas que recientemente hayan recibido la noticia de que sus hij@s o bien ellos en primera persona tienen epilepsia. La vida no se cierra ahí, sino que como hemos hecho mi mujer y Yo debemos de coger fuerzas y buscar soluciones, buscar los caminos correctos que ya lo creo que los hay.

 

Estamos en el año 2014 donde hay estupendos profesionales, donde existen cada vez más fármacos, donde hay unidades de epilepsia que tratan esta enfermedad; donde existen asociaciones formadas por personas que han sufrido o están sufriendo esta enfermedad y que están abiertas para ayudarte, para asesorarte, para escucharte.

 

La vida es muy injusta, demasiado diría Yo a veces porque se ceba muchas veces con los más indefensos, con los más desprotegidos que son los niñ@s y los ancianos, pero en el primer caso (el que conozco obviamente) mi hijo nos tiene a nosotros donde no paramos ni un minuto en buscar esa luz. A veces tenemos nuestros bajones, pero siempre estamos unidos por este fin y así cuando uno se derrumba está el otro para levantarle y ese es mi mensaje. Si conseguimos que sólo una persona que lea esto en vez de encerrarse y lamentarse busqué el apoyo (ya sea médico, psicológico, afectivo, emocional, o todos a la vez) me sentiré, nos sentiremos satisfechos.

 

Falta mucha información a todos los niveles para que vean que las personas que padecen epilepsia no son unos endemoniados, que pueden acudir a las clases, que pueden trabajar, que pueden salir de copas (todo con moderación por supuesto), que pueden tener pareja, ser madres; en definitiva que son PERSONAS. También quiero ser justo y existe un % que les afecta bastante como es el caso de mi hijo pero cada vez hay más medios.

 

La vida de mi pequeño no es la misma, pero dentro de lo que cabe somos una familia feliz, con nuestras dificultades, con nuestro esfuerzo intentamos vivir como una gran familia y por eso animo una vez más a que abramos esa puerta a la esperanza, esa puerta que nos lleva al ático donde veremos la claridad y no cogamos la puerta con destino al umbral donde nadie nos va a sacar de la desesperación si nosotros no ponemos empeño en ello; por eso el sábado 24 de mayo celebremos nuestro día hablando con nuestro entorno, acudiendo a las ponencias, a las jornadas, a las comidas con gente como tú, con personas que con su presencia te harán sentirte mejor y tú harás lo mismo.

 

Un abrazo

Antonio y Elena


Padres de David Gª San Segundo