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Vecinos y vecinas

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Blog de Chema Collados. Fevesa. Salamanca

Nosotras parimos, nosotras decidimos

Ya sea para desviar la atención de un gobierno que está siendo incapaz de sacarnos de la crisis ya sea porque nuestro Ministro de Justicia realmente quiere que volvamos a años ya superados, lo cierto es que sus declaraciones de las últimas semanas sobre derechos adquiridos por las mujeres son indecentes.
Para quien lo desconozca o para quien no lo recuerde, es necesario decir que también en nuestra ciudad desde finales de los años 70 y principios de los 80 muchas mujeres se fueron uniendo para defender sus derechos y entre ellos el derecho al aborto. Algunas de ellas formaban parte de las asociaciones vecinales y se iban reuniendo en distintos lugares como el Alcarabán, las sedes de sindicatos o en la propia Universidad. Allí se formaban, ideaban campañas, hablaban de de planificación familiar e información sexual y también apoyaban acciones concretas como el famoso “Juicio de Bilbao” donde se enjuició a 11 personas acusadas de aborto.

En aquel momento efectivamente no se podía legalmente abortar en España pero, sin embargo, algunas españolas, las que tenían medios suficientes, siempre lo pudieron hacer cogiendo un avión a Londres o a cualquier otro lugar donde estuviera despenalizado. Mientras, las que no se lo podían permitir, al igual que puede ocurrir ahora si la reforma se lleva a cabo, abortaban sin las medidas sanitarias necesarias e incluso muriendo muchas de ellas.

Pero si ya de por sí es descabellada la propuesta de nuestro ministro más aún lo es en lo que se refiere a la retirada como supuesto de aborto la malformación del feto. Así, los autollamados defensores de la familia cínicamente recortan las ayudas a éstas y a las personas dependientes y, sin embargo, quieren obligar a la mujer embarazada que sabe que su hijo va a tener graves problemas físicos o psíquicos a tenerlo. En mi opinión lo justo estaría en dejar libertad en la elección pero sin imposiciones, es decir, las que decidan que quieren abortar en este supuesto permitírselo y las que escojan seguir adelante con el embarazo tener el mayor apoyo por parte de la administración y el estado.

Lo cierto es que detrás de aquellos que no quieren el aborto se esconden grandes intransigentes retrógrados que por sus ideas anquilosadas y paternalistas pretenden decidir por todos. Si ellas no quieren abortar, que no aborten, nadie les obliga, ahora bien, que no obliguen a las demás cuándo y cómo tener a sus hijos según sus criterios porque como bien decían muchas mujeres y que visto lo visto tendrán de nuevo que recordar “nosotras parimos, nosotras decidimos”.

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