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Vecinos y vecinas

Chema Collados
Blog de Chema Collados. Fevesa. Salamanca

Cambiar el mundo empieza por ti

Cuando hace más de 40 años las asociaciones vecinales iniciaron su historia de lucha y reivindicación no se imaginaban no sólo lo importantes que han llegado a ser y que siguen siendo, sino los retos y triunfos conseguidos. Sin embargo, muchos de estos éxitos motivados por la creencia clara en la justicia social están hoy en día en peligro por lo que, más que nunca, deben dar un impulso más fuerte y contundente.

Quizá en otros tiempos nos podríamos permitir dejar parte del tiempo de la reivindicación al macramé, los bailes charros o al taller de corte y confección. Sin embargo, cuando sentimos que logros tan sensibles como la educación y la sanidad pública están en serio peligro debemos centrarnos claramente en la reivindicación como único y exclusivo objetivo de las entidades vecinales.

Es el momento de desempolvar viejas tácticas, antiguas pancartas y viejas estrategias que dieron lugar a un estado de bienestar que no se encuentra en su mejor momento. Al mismo tiempo tenemos que ser capaces de luchar contra el gigante del individualismo, el pasotismo y el aislamiento para dar paso a una nueva época donde el problema del vecino sea también nuestro problema y que las soluciones no sean personales sino generales para todos aquellos ciudadanos que no están pasando el mejor momento.

Nadie puede negar que el asociacionismo vecinal se encuentra en seria crisis pero son pocas las organizaciones como la nuestra que pueden afirmar alto y claro que tienen 40 años de vida activa, que tienen miles de sedes en cada una de las ciudades y grandes municipios, que participan cientos de voluntarios cada día y que aglutinan a millones de familias. Además, otro tipo de organizaciones más sectoriales lo están pasando muchísimo peor por lo que las asociaciones de vecinos estamos viéndonos obligados a aceptar retos que durante los últimos años estaban asumiendo asociaciones de defensa del medio ambiente, de patrimonio o de mujeres. Esta realidad vuelve a sacar la misma conclusión: vamos a tener aún más trabajo y vamos a tener aún más responsabilidad para hacer que esta sociedad avance hacia el camino correcto.

La crisis va a afectar igualmente a nuestras subvenciones por lo que también habrá que recordar cuando las asociaciones ni tenían estas ayudas económicas ni tampoco las necesitaban. Quizá será más dificultosa la acción pero, sin ninguna duda, será una lucha mucho más independiente, mucho más vecinal y en la que demostraremos que las migajas económicas que en ocasiones se han recibido no eran más que precisamente eso, migajas que, tal vez, jamás debimos aceptar.

El mundo será lo que nosotros queramos que sea pero, para ello, primeramente debemos de ser conscientes de qué mundo queremos. Las asociaciones de vecinos lo tenemos claro, queremos un mundo en el que los llamados derechos sociales estén garantizados para todos los vecino, consiguiendo el acceso a los medios para tener unas condiciones de vida digna: un trabajo, una educación, una protección social, una vivienda, un medio ambiente saludable, un acceso a la cultura y unos cauces para poder participar en las decisiones que afectan a lo que es de todos.

Tenemos mucho trabajo por hacer y no lo podemos hacerlo solos así que súbete al barco de tu asociación de vecinos y estarás subiéndote al barco de la justicia social.

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