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Un salmantino en Brasil

Alberto Orfao
Blog de Alberto Orfao.

Promesas que no valen nada

Asumir que nos han mentido o engañado es algo muy complicado. Como suele ocurrir muchas veces, y sobre todo si se trata de algo pequeño, volvemos la cara y miramos para otro lado. Algunos, como el Partido Popular, se han aprovechado de la displicencia, en este sentido, de la gran mayoría de sus votantes y ahora, cuando gozan de una mayoría absoluta, no tienen problema en tomar decisiones.

Desgraciadamente, la gran mayoría de españoles €“o, al menos, eso quiero pensar- sabemos que las promesas electorales en nuestro país no son de necesario cumplimiento. Sirven para ganar elecciones, eso está claro, pero una vez conseguido el gobierno la mano blanca otorgada permite a estos políticos ejercer su poder casi de cualquier manera.

Es muy interesante observar la rueda de prensa dada por el Gobierno de Mariano Rajoy el pasado viernes tras el Consejo de Ministros. En ella, medio discurso de su partido, es totalmente contrario al que nos venían dando durante prácticamente los últimos tres años. Comencemos: en su discurso de investidura, el presidente dijo, literalmente: €œdiré siempre la verdad, aunque duela, sin adornos y sin excusas€ y aseguró que su €œintención€ no era €œsubir los impuestos€ y que mantendría sus €œpromesas electorales€. Creo que todos sabemos lo que ha pasado con este tema.

Otro apartado en la actualidad de estos días es la aprobación de la nueva ley antidescargas, ya conocida como la Ley Sinde-Wert €“para que luego digan que PP y PSOE se llevan mal-. Y nos venimos a Madrid. Hace apenas un año, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, afirmaba que €œSolo un juez puede decidir si se cierra una página y no el Ministerio de Cultura, volvemos a la Inquisición€. Y yo que pensaba que Esperanza era una de las personas fuertes en el partido.

Pero donde a mí más me han dolido estas €˜promesas€™ incumplidas del PP es en la alcaldía de Madrid. Parece ser que Rajoy estaba obligado, por algún motivo que pocos entendemos, a otorgar un puesto a mi tocayo Alberto Ruíz-Gallardón. ÂżEl problema? Gallardón ya tenía un puesto, el de alcalde de Madrid. De hecho, en mayo de 2011, cuando fue reelegido como alcalde de la ciudad, Rajoy ya debía de tener la idea de colocarle en algún ministerio.

Sin embargo, que mejor que presentar a un alcalde consolidado, que ya había vencido en anteriores elecciones y, sobretodo, frente a un nuevo €˜liderato€™ en el PSOE madrileño €“aunque luego se convirtiera en un descalabro-. Porque, desgraciadamente, al menos en mi opinión, en nuestro país no votamos a una persona, lo que no quiere decir que muchos crean que lo hacen. En España votamos a unas listas, cerradas, lo que permite que este partido pueda colocar a la señora Ana Botella como la primera alcaldesa madrileña.

Que yo no me meto ya en si es una persona preparada o no, en si es una buena gestora o no. Me remito a la experiencia. Y esa experiencia me dice que ella era concejal de medio ambiente; pero negaba la existencia del cambio climático o de la nube de contaminación en Madrid. En una ciudad llena de inmigración, por ser la capital, para su nueva alcaldesa €œadmitir el velo sería como admitir la ablación€. Y otro tema que estuvo de actualidad no hace mucho: la prostitución. Botella está en contra de legalizarla porque €œsolo tendría sentido para quien la ejerza como una decisión libre, quizá algunos casos de prostitución de lujo€ (?). Además, según ella, €œMadrid debe de ser incómodo para los clientes€.

Estas son apenas algunas de las frases, ya históricas, que aparecen en cuanto buscamos en cualquier hemeroteca sobre Ana Botella, una mujer de presidente metida a política y cuyo mayor mérito ha sido precisamente ese, ser la mujer del presidente. A mí no me gustan los incumplimientos de promesas electorales, y quiero creer que a la mayoría de los españoles tampoco. Sin embargo, solo hay una manera de responder a ellos y es cada cuatro años, en unas elecciones. Esperemos acordarnos entonces de las promesas incumplidas en la legislatura y no de unas nuevas promesas que vuelvan a zumbar en nuestros oídos.

Alberto Órfão
Twitter: @a_orfao

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