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Un salmantino en Brasil

Alberto Orfao
Blog de Alberto Orfao.

¿Latinos o Europeos?

Esta última Semana Santa la he pasado fuera; concretamente en la ciudad americana -o puede que no tanto- de Miami. Se trata de una ciudad curiosa. A pesar de la playa, que será lo que venga a la cabeza a la mayoría cuando escuchan hablar de este lugar, se trata de una ciudad artificial a su alrededor. No artificial en el sentido conocemos ahora pero sí enormemente modificado por el hombre.
Las tierras de Florida, que en su tiempo fueron descubiertas por aventureros españoles e italianos, son tierras pantanosas y de gran humedad. Por todas partes puede encontrarse agua estancada donde todo tipo de flora y fauna crece a su antojo. Desde los bonitos manglares hasta algún que otro alligator.

Pero como digo, se trata de una ciudad y una zona de contrastes. Un contraste entre la fuerte civilización americana y la naturaleza que amenaza continuamente; contraste entre el hecho de ser un estado del sur y que se trate de una ciudad con apenas rednecks (como se conoce en Estados Unidos a los americanos con pinta de americanos: blanco y anglosajón); y contraste entre la cultura anglosajona y una incipiente entrada de cultura latina que se ha adueñado sin pudor de las calles anchas de Miami.

Y es que para gracia o desgracia de los americanos en la gran ciudad de South Florida se habla español. No diré castellano porque aquella no tiene porqué ser una lengua común a la nuestra. Se escuchan acentos de todas partes: el cubano, desde luego, pero también el colombiano, el peruano, el nicaragüense o el guatemalteco. El acento venezolano o el portugués de Brasil son los que parecen escucharse mejor últimamente.

Debido a las respectivas situaciones de estos dos países, Miami se está convirtiendo en centro de reunión de estas dos nacionalidades. Unos, empresarios de mucho poder en Venezuela, que tratan de huir de un régimen que parece cada vez más inestable. Otros, en plena bonanza económica y que buscan tratos de todo tipo o educar a sus hijos en mejores escuelas. Hay que recordar que, aunque Brasil sea ya la cuarta potencia económica del mundo en otros aspectos deja mucho que desear.

Pero es latino, en definitiva, el ambiente que se respira en esta ciudad. Por supuesto, hay zonas donde aún no han conseguido llegar a lo más alto. La famosa Miami Beach continúa en poder de la comunidad judía, algo que queda patente cuando uno se fija en la gente que pasea por allí; en eso, en el hospital Sinaí o en el Museo del Holocausto.

Ante este panorama a mí me surge una pregunta. Es una pregunta que llevaba ya un tiempo en mi cabeza, desde que una profesora mía, que había estudiado y posteriormente dado clases en Miami, afirmó que la habían considerado como caucásica -en el censo americano se establece la raza de uno-. Sin embargo ella no estaba de acuerdo. Ella se consideraba latina, que es otra de las opciones.

Y mi pregunta es la siguiente: ¿Qué somos? ¿Caucásicos o latinos? ¿Europeos o hispanos? Es una duda que tengo y que no logro responder. Lo que está claro es que compartimos gran parte de nuestra cultura con latinoamérica y deberíamos aprovechar más estas uniones que aquello que nos separa. Es cierto que económicamente lo hemos tratado de hacer (aunque habrá que ver ahora que pasa con Argentina); pero no hemos llegado a tratarnos como iguales en el fondo y esto es algo que, por las buenas o por las malas, vamos a tener que hacer en los próximos años.

Alberto Órfão
Twitter: @a_orfao

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