Antoniocasassilueta copia original

Tras los Cristales

Antonio Casas
@casassimon

Las dos Iglesias

Hace pocos días Caritas publicó un informe demoledor, vergonzante para un país avanzado, en el que ponía de manifiesto que España es el segundo país con mayor índice de pobreza infantil, solo superado por Rumanía.

Esto viene a confirmar lo que he dicho antes en esta tribuna, y es que las cifras macroeconómicas poco tienen que ver con la vida real de la gente y con las cifras que le preocupan a las familias.

 

El Ministro Montoro se ha apresurado a desmentir este informe, tildarlo de falso y tratar asegurar que “no se corresponden con la realidad”. Efectivamente, no se corresponden con SU realidad, pero si la de la gente.

 

Cáritas es una rama de la Iglesia Católica que recibe dinero del Estado, de los contribuyentes, para llevar a cabo una función social loable y necesaria más que nunca en estos momentos. Pero su financiación, creo que merece la pena decirlo, viene mayoritariamente de la cruz en “Fines sociales” en la declaración de la renta, y no de la cruz de la Iglesia Católica.

 

A pesar de esta relación estrecha, creo que la distancia entre Cáritas y la jerarquía de la Iglesia es abismal. Puede que formen parte de la misma raíz, o que “todo sea iglesia”, pero no tiene nada que ver la una con la otra. Incluso hay parroquias, que también serán Iglesia pero sus sacerdotes poco tienen que ver con quienes gobiernan esta milenaria institución.

 

Ahí están los ejemplos de la Parroquia de San Carlos Borromeo en Madrid, siempre incómoda para la curia, o el más cercano ejemplo de la Parroquia de San Antonio en Palencia, referente por su dedicación solidaria para todo el Barrio. Y sí, serán iglesia, pero contrasta mucho con quienes intentan influir en el poder antes que atender a quienes más lo necesitan.

 

El pasado sábado se celebró en Madrid la Marcha por la Dignidad que reunió a gente de toda España, cientos de miles de personas que quisieron manifestarse precisamente por lo que dice Cáritas, que este país se ve acosado cada vez más por las desigualdades y que la situación para millones de personas empieza a ser límite, desesperada. La Iglesia Católica perdió, quizá, una oportunidad de oro para sumarse a esa marcha.

 

Viendo el poder de convocatoria que tiene la iglesia en contra de otros modelos de familia que no es el suyo, en contra del derecho a decidir de las mujeres, de asignaturas que promueven la convivencia en libertad, etc., es una ocasión perdida para haber reclamado algo útil de verdad, un tratamiento más digno a las personas desde las instituciones.

 

Sin embargo la jerarquía prefiere movilizarse contra la ampliación de derechos a los ciudadanos, predicando lo que luego la derecha legisla a cambio de no meterse con sus políticas que ahogan a los más necesitados. O rezando por la unidad de España con discursos incendiarios en una simbiosis con el ala más dura de la derecha española en un ejercicio que en nada beneficia a la ciudadanía en este país.

 

Lo dicho, puede que “todos sean Iglesia”, pero no lo parecen .

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: