Fernando sanchez original

Territorio Pyme

Fernando Sánchez Salinero
Empresas al borde de un ataque de nervios

Mamá, quiero ser autónomo

Audentes fortuna iuvat (La fortuna favorece a los audaces). VIRGILIO

Pero, ¿De verdad todavía alguien quiere ser autónomo? Y, ¿le dejan en casa o le tratan de disuadir a toda costa? ¿La conversación siguiente es ficción?

- Pero, ¿te puedes creer lo que está diciendo el niño? ¡Que quiere ser autónomo!
- No puede ser María, será una broma de las suyas, ¿verdad, Pablito?
- No es ninguna broma, quiero ser autónomo. Tengo un montón de ideas y las quiero llevar a cabo.
- Pero, ¿para esto te hemos educado? Te hemos llevado a colegios donde nunca se han transmitido las bondades de ser emprendedor, para que te transmitieran que lo verdaderamente importante en la vida es colocarse. ¡Eso, una colocación para toda la vida!. Has visto el ejemplo de tu tío Ernesto, empleado por cuenta ajena toda su vida. Y a su mujer, tu tía Margarita, funcionaria desde que tiene uso de razón laboral. ¿No te basta todo esto? ¿No es una buena opción?
- Si no tengo nada en contra de eso, pero quiero hacer mis cosas, tener mi negocio.
- ¿Negocio has dicho? Hijo, seamos razonables. ¿Qué harás cuando tengas un catarro?
- Pues paracetamol y al curro, papá.
- ¿Pero no ves a tu tío Paco, que le operaron de la rodilla y a los dos días estaba en el taller con muletas? ¿Esa es la vida que quieres para ti? ¿Y del tema del paro qué me dices? Si eres trabajador por cuenta ajena, si la cosa va mal al menos te queda el paro, pero si eres autónomo, ni paro tienes. Es que cuanto más lo pienso, no entiendo como alguien en su sano juicio puede querer ser autónomo.
- Pero si me parece fenomenal, pero entendedme, quizá soy un soñador, pero quiero llevar a cabo mi propio proyecto.
- Pero hijo, no ves que ahora está de concejal tu tío Manolo y que ya nos ha dicho que te va a meter en el ayuntamiento con un puesto de clase A, by the face. Una vez dentro, y por las tardes, ya podrás hacer lo que quieras, pero con una seguridad…
- ¡Mamaaaá!
- Pero, ¿qué hemos hecho mal, Pepe? ¿En qué nos hemos equivocado? Es que es posible que hasta quieras tener empleados y te conviertas en un retrógrado explotador de trabajadores, que les saque el sudor de su cuerpo y te quieras quedar con la plusvalía de su trabajo.
- ¡Hombre, mamá! Así no veo yo las cosas. Yo creo que quien crea empleo asume muchos riesgos y da la oportunidad a la gente de ganarse la vida.
- ¡Mi hijo, un autónomo! ¡Cómo se lo digo a mis amigas! ¿Qué pasará como se enteren en el sindicato? Yo no he criado a un candidato a explotador, a un presunto defraudador de impuestos. Hijo, reconocerás que en esta sociedad si tienes un negocio eres sospechoso de casi todo, ¿verdad?
- Hijo, seamos sensatos. Si tu madre y yo queremos que el del banco nos dé un préstamo vamos con las santas nóminas benditas, nos dan la pasta y hasta nos hacen la ola. ¿Crees que te van a prestar un solo euro si eres autónomo? Te van a asfixiar a comisiones, te van a obligar a hacer seguros hasta por si te cae un ovni encima, vas a tener que llevar papeles como para tapar la mesa y las condiciones serán leoninas, ¿eso es lo que quieres? ¿Y los impagos? Pero, hijo ¿tú sabes lo que es eso? Noches y noches dando vueltas en la cama, pendiente tu descanso de la espada de Damocles el moroso. ¡Mira, creo que me voy a marear!
- Gracias por vuestros ánimos…
- Pero, ¡cómo ánimos! ¡Si te vas a estrellar! ¿Quieres vivir con la incertidumbre de si te podrás coger una semana de vacaciones al año? Y además, un autónomo es como una tienda 24 horas, todo el día con el negocio en la cabeza. Y, ¿de los fines de semana qué me dices? Acabas de tirar por la borda el sacrosanto derecho al fin de semana, ahora estarás pendiente de que no surja algo o se te amontone el trabajo. Pero, ¿tú has entendido el concepto calidad de vida? Hijo, es que pareces tonto, o estás enfermo. Eso, estás enfermo. Pepe, a lo mejor le podemos conseguir una paguica, por trastorno mental. ¿No conoces tú a uno en el INSS que nos pueda echar una mano?
- Pero, ¿estáis bien de la cabeza? ¡Que sólo he dicho que quiero ser autónomo!
- Mira, ¡No vuelvas a pronunciar esa palabra! Ahora mismo te vas a sentar aquí a ver tres telediarios seguidos. Pero, ¿no ves cómo está todo? ¿Tú crees que es momento de meterse en aventuras? Tú deja que los riesgos los corran otros, y si les va bien, ya nos beneficiará ese espíritu con los impuestos que tengan que pagar.
- ¿Y si les va mal?
- Es lo que tiene el riesgo, puedes perder… yo no les he obligado.
- Pero, alguien tendrá que crear las empresas que produzcan riqueza para poder sostener todo el estado de bienestar. Si todo el mundo quisiera ser funcionario o empleado no habría ningún negocio y nos moriríamos todos.
- Sí, hijo, sí, pero que lo hagan otros. ¿has pensado, ya metidos en locuras, en hacerte artista? Visto lo visto, hasta me parece menos arriesgado.

 


Vivimos en un país donde millones de personas viven instaladas en la falsa sensación de seguridad que da creer que saben lo que ganarán los siguientes años, mientras otros millones no tienen ninguna seguridad a la que aferrarse, ni siquiera para los siguientes meses. Una seguridad vive a costa del mantenimiento de la otra inseguridad. Porque un país sólo sobrevive si hay gente que se arriesga y monta negocios para producir riqueza, que a su vez genere empleo, que a su vez haga posible la administración pública y los servicios públicos.

Quizá algún día haya que salir a la calle a reivindicar la redistribución de la seguridad, junto con la de la riqueza y las deudas.

Pero cuando una sociedad se pone de acuerdo en penalizar cada vez más la asunción de riesgos, se condena, lo entienda o no, a la miseria más absoluta. Al principio se irán dando de baja los que las circunstancias empujen, luego los que no vean razonable soportar tanto peso para tan poco premio, y unido a que ningún “loco” se unirá a una condición tan machacada, pronto no habrá a quien exprimir.

En nuestro país, si alguien hoy en día se atreve a emprender algo, debería ser ayudado por la sociedad hasta con el último de los recursos, porque si no, en no demasiado tiempo, no quedarán recursos para mantener las situaciones “aparentemente seguras”.

Si alguien cree que la solución para la crisis es incrementar los impuestos, en vez de hacer muy atractiva la condición de emprendedor y mucho menos la de no emprendedor, se acabará dando cuenta de que pronto no habrá sobre quién cargar impuestos, y será tarde. Cambiar esa mentalidad se tarda más de una generación.

Homenaje a los autónomos


Este post pretende ser un homenaje a todos los hombres y mujeres que siguen siendo AUTÓNOMOS, que cada día se levantan con la certidumbre de tener que luchar, y la incertidumbre de no saber cómo les irá, arriesgando todo su patrimonio en muchos casos, para salir adelante, en un mundo que les mira como a los tontos a los que la sociedad les hemos encomendado que lleven la peor parte de la carga, simplemente porque es un colectivo desunido cuyo voto no decide que nadie gane las elecciones, y, por lo tanto, al que no hay que sobornar con derechos y prebendas, que otros deban soportar.

Soy autónomo, hijo de autónomo y nieto de autónomos, y sigo creyendo, junto a Virgilio, ¡que la fortuna favorece a los audaces!

 

Fernando Sánchez Salinero   

www.idpyme.com
Twitter: @superpyme007

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