Fernando sanchez original

Territorio Pyme

Fernando Sánchez Salinero
Empresas al borde de un ataque de nervios

Emprende, pero aprende

€œEl hombre poco claro no puede hacerse ilusiones: o se engaña a sí mismo, o trata de engañar a otros€. Stendhal.!Tranquilos, el paro se va a terminar! Convirtiendo a todo el mundo en emprendedor. Últimamente nos están bombardeando con la necesidad de que todo el mundo sea emprendedor, en otro post reflexionábamos sobre que pedimos eso, y luego no les dotamos de medios, ni apoyo, a los que lo intentan. En éste vamos a procurar analizar las consecuencias de las actitudes de emprendedores €œexcesivamente motivados€.

El entusiasmo es uno de los ingredientes que debe tener todo emprendedor y empresario. Pero, Âżhay distintas clases de entusiasmo? ÂżCuándo deja de ser recomendable, para convertirse en un peligro para el proyecto?

Cuando una persona sin suficientes conocimientos se entusiasma, todo el universo tiembla, se sabe que la catástrofe está cercana. Sin embargo, a veces hacemos una pronta lectura de su ímpetu y nos contagiamos de esas ganas. El entusiasmo vende, pero también confunde. Nos cuesta frenar a alguien a quien vemos entusiasmado, y quien invoca la reflexión, pasa rápidamente a ser calificado de aguafiestas, baldón del que todo el mundo quiere escapar.

Tengo que admitir que he cometido más errores en mi vida por entusiasmo, que por cualquier otra causa, y por ello, y sin renunciar a seguir ilusionándome con cualquier proyecto al que me entregue, quiero advertir de su extremado peligro.

Cuando te encuentras con un emprendedor en fase de arranque que te pide tu opinión sobre su proyecto, llega con el fuego de la ilusión en sus ojos, y cree que con contártelo, te unirás al ejército de los que ya ven su éxito en las portadas de los periódicos. Cuando le haces algunas preguntas para comprobar la solidez y viabilidad de su €œsueño€, comienza a torcer el morro, torcedura que llega a la expresión de cabreo intenso, si no tiene preparada las respuestas o cree que no lo ves tan claro como él.

En ese punto es donde aflojas para que no haya conflicto. A veces le cuento la historia de los huevos y el bizcocho. En ocasiones funciona. Por eso la comparto.

Un bizcocho necesita harina, leche, azúcar, aceite, levadura y aromas al gusto. Si se le añaden dos huevos sale mucho más esponjoso, de hecho, es necesario añadirlos. El problema es que comenzamos a echarle huevos, creyendo que con eso mejoramos el bizcocho, y lo que acaba ocurriendo es que evoluciona a algo parecido a un flan, inconsistente y poco sólido. Igual que un negocio. No es cuestión de huevos, vamos a decirlo a lo fino, de pasión, de ilusión, de entrega, de sueños.

Cuando una persona va corriendo contra una pared, cuanto mayor sea la pasión, la motivación€Ś más impresionante es la torta que se pega.

Ahora, si tratas de frenar a un híper-motivado, te arrolla fijo. Y encima se cabrea porque le has quitado el impulso.

La vida es un juego sutil de equilibrios. Ya nos decía Aristóteles que la virtud estaba en el centro. Tan perniciosa es la falta de ilusión, como el exceso de ésta. El problema es que mientras que la falta de ilusión resulta aburrida, los híper-motivados suelen parecernos entrañables. Y el entorno que les rodea, en ocasiones, se contagia de esa €œfuerza€ y cree que el entusiasmo sustituirá con acierto a la ignorancia. Y, en un entorno como el actual, es justo lo contrario. Acelera la caída.

Hay una especie de creencia de que una €œbuena idea€ es suficiente para justificar un negocio. Y es que son cosas que se mueven en planos distintos. Hay muy buenas ideas que no es su momento, que no es su lugar o que no da para soportar una explotación rentable. El problema es que las buenas ideas suelen sonar muy bien, que no quiere decir que sean económicamente viables.

Lo más recomendable es que cada emprendedor analizara sus posibilidades reales con personas con contrastada experiencia en el análisis empresarial, en vez de recurrir a contárselo a amigos y familiares, que no suelen saber mucho de viabilidad empresarial. Es mucho mejor llevarse un disgusto, pensando que ya no vas a ser la revelación económica de España, que meter los pocos ahorros que tengas, y llegar a esa misma conclusión con muchas deudas, los bolsillos vacíos y la autoestima tocada.

Las redes sociales están complicando este bautismo de sensatez, porque antes un emprendedor solía estar rodeado de gente con más experiencia que, mal o bien, algo de cordura le prestaban. Ahora no, ahora con las redes sociales, los emprendedores hablan con emprendedores y se animan y reaniman con frases que parecen slogans de €œa ver quién tiene más pelotas€ y de que €œla ilusión podrá con todo€, porque aquello que puedo visualizar se acabará materializando, en el que se recomiendan libros como €œel secreto€ en el que si dibujas un décimo gigante de lotería en la pared del salón y te concentras mucho, te acabará tocando. El problema es que el bombo de la lotería no va a ir a tu casa a ver el inspirador dibujo. Pero mira a ver si te atreves tú siquiera a insinuarles, que quizá ese no es el método.

Lo que suele ocurrir es que reunión de emprendedores, oveja muerta. Se reúnen para conjugar el €œYes, we can€, que empieza por €œYes I can, Yes, you can€Ś€ Y es que muchos de estos €œemprendedores€ tienen una formación empresarial inexistente, lo cual es peligroso, si lo que queremos hacer es una empresa.

El problema no suele emerger en el primer año, porque entre los ahorros con los que se empieza, el entorno más cercano que pueden convertirse en los primeros clientes o darnos referencias €œpara arrancar€, y la autojustificación recurrente de que los comienzos son duros, y eso es lo que prueba la fortaleza y determinación, se aguanta. Lo gordo viene después, cuando estas cosas se revelan insuficientes. Ahí la cabezonería suele salir muy cara.

Voy a dar 5 consejos que daría a alguien a quien quisiera mucho y hubiera optado por ser emprendedor:

1. NO te endeudes. Guarda de tus ahorros la cantidad suficiente para vivir 1 año, por si la cosa sale mal. Trabajar al borde del abismo todos los días es durísimo e ineficiente.

2. Busca a un verdadero experto en estrategia empresarial y que €œmachaque€ tu proyecto antes de empezar. En su defecto busca a alguien con mucha experiencia en el sector. Las opiniones de amigos no cuentan.

3. Dedica a buscar clientes al menos el 50% de tu tiempo. Los clientes no vienen solos y es de lo que vas a comer.

4. Dedica a las redes sociales, como mucho, una hora al día. Tienen un potencial de enganche enorme, y en la mayoría de los casos una tasa de conversión a dinero, nula.

5. Aprende a gestionar empresas. Hagas lo que hagas, lo tuyo se llama empresa, y eso tiene una forma de funcionar. No basta una idea brillantísima.

Soy emprendedor y admiro a los emprendedores. Creo que son parte de la solución a nuestra situación, pero !Con cabeza, tíos, con cabeza!

Fernando Sánchez Salinero www.idpyme.com

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