Fernando sanchez original

Territorio Pyme

Fernando Sánchez Salinero
Empresas al borde de un ataque de nervios

ÂżPueden morir los países? ÂżY las provincias?

"Lo único que necesita el mal para triunfar es que los buenos no hagan nada". Edmund Burke

Hay preguntas que temo hacer al gurú de las pymes. Hay cuestiones que, por sabida la respuesta, eludo tocarlas, no siendo que lo que oiga me saque de este mundo muelle que me quiero fabricar para desasirme del compromiso.

Pero hay tardes tontas donde las palabras no obedecen a la prudencia, y luego no puedo seguir jugando al €œno sé qué pasa€. Así ocurrió en aquella tarde en que se estrenaba el verano.

- ÂżTú crees que un país se puede morir? €“le pregunté rebotando algunas informaciones periodísticas que había leído-.

Me miró como me mira cuando me devuelve las preguntas.

- ÂżY tú, Fernando?

- Sí, creo que sí. Pero mi opinión ya la sé. ÂżLa tuya cuál es?

- Coincido contigo. Un país, una provincia, una empresa, nacen viven y pueden morir. La historia es una crónica repleta de muertes. Lo asombroso es que en estas muertes colaboran muchos, pero se les atribuye a pocos. Sería un €œentre todos la mataron y ella sola se murió€, demasiado común, por desgracia.

- Pero algo se podrá hacer€Ś

- Por supuesto. Cuando la salud es vigorosa los catarros no preocupan, cuando es débil, aterran. Los países, las provincias, las empresas pasan por estadios de bonanza que hacen que todo se relaje y se mire para otro lado, mientras €œlos malos€ van tomando puestos importantes. €œLos buenos€ se inhiben, no participan generalmente de las tropelías, pero tampoco salen a deshinchar la fiesta, porque algo, de rebote, también les toca, o anteriores intentos fueron contestados con fiereza por los malos y consentidos por la autoridad.

- Pues mucho de lo que dices me lo encuentro todos los días en empresas e instituciones.

- Ahora estamos en la fase de la enfermad, que, como casi todas, es curable siempre que ocurran tres cosas, se detecte a tiempo, haya voluntad de cambio erradicando las cambio de las causas que la originaron y, por último, se esté dispuesto a pasar la purga necesaria para alejar la enfermedad.

- Pues, entonces, no soy muy optimista. Me encuentro con mucha gente, permíteme, la metáfora, postrada de dolor, envuelta en ayes y quejas. Repiten lo bien que le iban las cosas hace años, pero ni les veo con ganas de eliminar las causas, ni mucho menos, pasar la purga. Todo se les va en decir que no hay solución.

- Si de esa forma se quedan tranquilos€Ś Pero no seas pesimista. Estamos en la HORA DE LOS BUENOS, DE LOS CAPACES, en la que aquellos que ven las cosas más claras, se dan cuenta de que el precio a pagar por su inactividad es demasiado alto, incluso para ellos. Van a aparecer brotes de valentía por todas partes, al principio ambiguos, todos revueltos. Muchos querrán pescar en ese río revuelto, y ese será el momento clave y definitorio. Lo he visto cientos de veces en empresas. Se llega a un punto en que el camino se bifurca, para un nuevo y comprometido liderazgo, o para la desaparición. Y estamos llegando a ese punto, tanto para el país, como en muchas empresas. Yo soy optimista.

- ÂżCómo puedes ser optimista con la que está cayendo?

- Porque he visto la recuperación muchas veces. He visto a personas reinventarse complemente, dar giros a sus empresas, inimaginables sólo un año antes, cambiar su forma de gestionar por completo, adaptarse a nuevos entornos y volver a disfrutar. He visto surgir líderes en empresas y ciudades que devolvían la ilusión y las ganas de comprometerse con hacer las cosas bien y permitir que aflorara el talento. Tenemos que buscar en el corazón de las empresas a los mejores. Quien no lo haga pagará un precio muy alto. Se aferran a barcos que se hunden por seguir siendo los capitanes, y no se dan cuenta de que el naufragio tampoco les beneficia.

- Entonces, estamos en un tiempo de valientes.

- Y, Âżsi no es así?

- Pues en su muerte, un país, una provincia, o una empresa, algo deja muerto en el interior de todos los que viven la agonía, algo que les robará buena parte de su futuro. Ha habido grandes imperios que se disolvieron en la nada, dejando tras de sí largas épocas de penurias. Ha habido grandes marcas, imponentes fábricas, que campaban hegemónicas en el mercado, que hoy no pasan de un nostálgico recuerdo. Es la vida, que se expresa en cada cosa que hacemos. El liderazgo surge cuando se necesita, siempre que se una a la valentía y que no triunfen los que lo quieren impedir.

- Sin duda van a ser tiempos interesantes.

- Vamos a aprender mucho en esta época €“se despidió con uno de sus enigmas-.

Fernando Sánchez Salinero

www.utopialeonardo.com

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