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Territorio Pyme

Fernando Sánchez Salinero
Empresas al borde de un ataque de nervios

ÂżEres profesional o empresario? Lo sepas o no, eres empresario

Primum vivere, deinde philosofari (primero vivir, después filosofar). HobbesUno de los mayores problemas de nuestras empresas es que la figura del empresario no se comprende demasiado bien. ÂżQué es un empresario? ÂżEs lo mismo que un profesional? ÂżCómo debe trabajar un empresario? ÂżPuede ser un obstáculo ser un buen profesional o es imprescindible para ser un buen empresario?

Primero vamos a diferenciar las dos figuras para que luego no tengamos problemas a la hora de analizar el caso cuando en una misma persona coinciden los dos perfiles, que es el 90 % de las pymes.

ÂżQué es un €œprofesional€? Pues alguien con un conocimiento técnico sobre alguna materia, puede ser un ingeniero, un médico, un informático, un cocinero, un albañil€Ś

ÂżQué es un empresario? Pues una persona que ordena unos medios (materiales y humanos) con arreglo a una idea, para convertir esa idea en dinero.

Quiero romper una lanza a favor de la figura de los empresarios y del enfoque empresarial de las actividades.

El mundo mediterráneo tiene una doble moral muy peligrosa respecto al dinero, todo el mundo quiere dinero, pero parece de poca categoría reconocerlo abiertamente, de ahí que surjan figuras del tipo de los €œhidalgos rentistas€, €œantes la muerte que trabajar, que me deshonra€ o la de los €œpícaros€, €œjugamos a un juego de ver quién se la clava a quién, pero hacemos como que ninguno está en el tema€. De unos y otros, todo el área mediterránea es extremadamente generosa. No así la cultura germánica y la sajona, que a quien gana dinero se le reconoce como gran mérito, y hablan del dinero, con la misma naturalidad que nosotros hablamos de los regates de Messi, algo que espanta a mucha gente cuando llega a Estados Unidos a trabajar, y ve que el dinero es un elemento más de cualquier aspiración profesional, y que se comenta sin considerarlo un tabú.

De hecho, si uno dice ser un gran médico, o incluso un gran fontanero la gente hasta le tiene un cierto respeto, si reconoce que lo que sabe es ganar dinero, le pegan un ladrillazo en la cabeza por cutre y botarate.

!Big problem! Porque ningún negocio, ninguna sociedad, puede existir sin generar dinero.

Parece que con ser un gran profesional, el dinero acabará viniendo de todas formas. Y no sólo no es cierto, sino que suele ser al revés.

Porque para hacer aparecer el dinero debemos ser buenos en tres cosas básicas: trazar una estrategia adecuada (y saberla implementar), dirigir personas de forma productiva y convertir todo eso en dinero a través de una buena política de ventas. Y, si nos damos cuenta, ninguna de estas tres tiene nada que ver con el conocimiento técnico sobre un área concreta.

No es por casualidad que las grandes fortunas las fragĂźen empresarios, no profesionales, o caso de ser profesionales, en su personalidad primará mucho más la vertiente empresarial que la profesional.

Ser un gran profesional metido a empresario suele ser sinónimo de acabarse arruinando, y cuanto mejor profesional más probabilidades hay. ÂżPor qué? Porque se centra en el gusto por su profesión, desatendiendo los tres pilares antes mencionados. Y es lógico, porque las personas tendemos a hacer aquellas cosas que más nos gustan y en las que somos mejores. Por ejemplo, un gran cocinero, es muy probable que sea un nefasto empresario, un buen médico también, un modisto, tres cuartos de lo mismo€Ś y así hasta el infinito y más allá.

Estoy seguro de que si Amancio Ortega hubiera sido un buen sastre, jamás hubiera construido Inditex.

Asombrosamente hay cientos de escuelas de todas formas y colores para hacerte un €œprofesional€ de algo, pero casi ninguna para hacerte un empresario, porque ni siquiera las escuelas de negocios lo suelen ser. Generalmente enseñan personas que son profesionales, que hacen, por un principio de lógica, más profesionales.

Lo grave es que esto va muy deprisa y las oportunidades se están haciendo esquivas en toda la zona mediterránea. Basta mirar un mapa y ver cómo está el Mediterráneo a nivel económico.

O cambiamos, o el precio podemos imaginárnoslo, por mucha cuna de cien culturas que seamos, y que nada estorba para llamar al pan, pan y al vino, vino.

Otro big problem es la actitud con la que suelen tratar los profesionales la €œpresunta ignorancia€ de los empresarios sobre la materia que hablan, con una superioridad que no le permite ver que ellos desconocen generalmente el arte de generar pasta. Y es que esto no es como Gior, que con un poco de pasta basta. Una empresa tiene que generar suficiente pasta para ser viable. Aunque me apedreen por la calle por ser tan prosaico.

De ahí que los artistas que ganan dinero necesiten de buenos agentes que hagan de su arte una carrera €œrentable€ y no una tragedia de pobreza e incomprensión a lo Van Gogh.

Pero nada, quien se cree buen profesional, habitualmente rechaza aprender a ser empresario, y luego se suele quejar que no da pasta el invento. Y si no, responde sinceramente cuánto tiempo has dedicado (y dónde) el año pasado en convertirte en un gran empresario. Lleva años la tarea.

!Recuerda! Todo el que quiere que el mercado le dé dinero a cambio de su producto o de su servicio, es un empresario, y cuanto más tardes en aceptarlo más palos en las ruedas de tu carrera te estarás poniendo. Los empresarios acaban contratando a los profesionales para realizar sus proyectos y no al revés.

De todas formas, hasta que no veamos nuestro trabajo como algo que ofrecemos al mercado, no le sacaremos todo el jugo que podemos sacarle. Cuando uno empieza a pensar en términos de empresario, se da cuenta de la cantidad de oportunidades que ha desperdiciado en su vida, y de que el juego del mundo se juega con otras reglas que antes ni sospechaba.

La parte positiva: siempre podemos aprender a ser empresarios de nuestro talento. Cada día que dejes pasar, es un día que le restas a tu destino.

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