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SpeaKers Corner

Andrés Miguel

¡Qué mal “Rato”!

“Vale, no aguanto más este vivir sin vivir en mí, este reconcome que me tiene las tripas hechas un nudo y no me deja comer en el Txistu, esta desazón que es casi arrepentimiento (sólo casi)… lo confieso… estoy entre los 715 de la Lista de Montoro… sí, ésa en la que figuran los grandes defraudadores, los piratillas que han blanqueado más que el perborato y Don Limpio juntos… lo reconozco, soy uno de ellos… he trincao to´lo que he podido, con los ERES en Andalucía, con las PRIVATIZACIONES del Gobierno central, con los PARQUES EÓLICOS en Soria, con lo de las MINAS en Asturias, con los INFORMES para Pixie y Dixie (Chaves y Maduro), con las ADJUDICACIONES para construir aeropuertos y autopistas, con los CURSOS DE FORMACIÓN en casi todas las Administraciones... En fin, con la repera patatera… ¡PERO CONSTE, SEÑOR JUEZ, QUE LO HE HECHO EN DEFENSA PROPIA… SOY UN DIPUTADO!”

 

“¡Ah, bueno… acabemos… si es así, está Vd. libre. ¡Señor alguacil, quítele las esposas al acusado y devuélvale la tarjeta black de Bankia! Buenas tardes.

Joer, no sé si lo he soñao… Uff, he pasao un mal “Rato”…

 

La situación anterior, bromas aparte, parece que podría atribuirse casi a cualquiera de los miles de políticos que pululan por este país, en cualquiera de los diferentes estratos de nuestra estructura política, ya sea municipal, autonómica o estatal. Los hechos confirman que todo el queso está repleto de agujeros, socavones que han ido dejando montones de mangantes tras décadas royéndolo. Pese a que todo sugiere que para dedicarse a la política el único requisito imprescindible es que el coeficiente intelectual no supere los 6 puntos, para trincar sí que han sido listos.

 

Las pruebas apuntan, indefectiblemente, a que un buen número de ellos siempre se han preocupado por el bienestar social… de su familia... y que, cuando han tenido oportunidades de hacer grandes cosas por los demás, las han hecho… apuntando bien el nombre y los apellidos de los beneficiarios para pedirles después que el favor les fuese devuelto a un número de cuenta en Suiza.

 

Mira que han vivido bien. Y lo siguen haciendo. Que hay fiestas en no sé qué pueblo de su circunscripción, pues allí se presentan, con la churri, a ver los toros desde el palco y, luego, a trasegar en el Vino Español (conste que, en Valencia, a esto se le llama “ágape” y no sale por menos de 6.000 euros). Que se juega el Madrid la Champions, pues allí que se ponen con sus santos güevos y se sientan lo más cerquita que pueden de Florentino para hacerse un selfie y repartir unas cuantas tarjetas entre constructores y directivos de Endesa, por si cae un “asesoramiento coach” a 75.000 euros del ala, dada la “privilegiada visión de la economía” que tienen algunos. Que hay que inaugurar un congreso de literatura del siglo XV, pues… allí que mandan al subsecretario… no equivoquen Soria con Sevilla, hagan nacer a Machado en la Calle del Collado, al lado del Casino, y queden como gilipollas.

 

DE NADA LES FALTA

 

Tienen, los pobres, sueldos muy por encima de la media de los españoles. Un diputado cobra, al menos, 2.800 euros al mes, pero a esta cantidad hay que sumar numerosos privilegios en forma de dietas, ayudas y otra serie de complementos… Cualquier diputado de fuera de Madrid se mete al cinto otros 1.823 euros al mes en concepto de ayuda para pagar los gastos de hotel o alquiler en la capital y sus comidas. Eso sí, para los parlamentarios de Madrid, que se alojan en sus propias casas, esta cantidad se reduce a 870 euros. Por éstas ayuda no se tributa. ¡Sólo faltaba! No pagan los billetes de avión, tren o barco y tienen 250 euros al mes para taxis. ¡Calderilla! Tu pensarías…”bueno, si son desplazamientos por causa de trabajo, casi hasta podría valer”… pero el concepto “causa de trabajo” es tan laxo, que Monago iba a ver a la churri a las Canarias y le valía el concepto. No me jod…

 

Los diputados con cargo (portavoces, presidentes de comisión, secretarios…) cobran un plus adicional entre 700 euros y 3.328 euros. Los miembros de la Mesa del Congreso de los Diputados tienen un complemento adicional de entre 944 y 3.064 euros. En el Senado, el presidente recibe un complemento de 4.400 euros y los portavoces, 2.667 euros.

 

También existe un complemento mensual por gastos de libre disposición que cobra el presidente, el vicepresidente, los secretarios y portavoces, entre otros. Es una pequeña ayuda entre 600 a los 2.728 euros (cantidad esta que se asigna al presidente del Congreso, que bien lo necesita, porque casi no le va a llegar, al pobre, pa´pagarse un apartamento en Benidorm durante una semana, este verano, con los raquíticos 13.000 euros que se mete al mes en la buchaca). ¡Y qué dietas! ¡Otros 150 laureles al día por viaje al extranjero, 120 si es por la piel de toro!

 

Si, por la mala suerte, tuvieran que largarse y no encontraran una empresa pública o privada, donde ganar una pasta gansa por prestar su reconocido prestigio y repartir sonrisas, por ley, los ex ministros y ex secretarios de Estado reciben durante dos años una indemnización del 80% de su último sueldo anual. ¡Es la repanocha que también lo cobren si cesan como ministros y siguen como diputados de a pie! ¡Impresentable! ¡Acojonante! ¡Uy, perdón, qué mal hablado, retiro lo de impresentable! Como es igualmente la repanocha que puedan disfrutar de otras actividades extraparlamentarias a título privado, tales como participar en debates, ser profesor o conferenciante (cobrando, naturalmente).

 

No comprendo que un político no dedique el 100% de su tiempo al servicio público. ¿Pero… acaso son otra cosa que servidores públicos? ¿Qué coño hacen sacándose sobresueldos asesorando a constructores? ¿Qué coño hacen perdiendo el tiempo en preparar conferencias o tertulias, cuando deberían pasar toda su jornada pensando en cómo acabar con el drama del desempleo, con la desigualdad en la justicia, con las listas de espera en la Sanidad, con la violencia doméstica, la delincuencia o el terrorismo? ¿Qué coño hacen buscándose otros ingresos, cuando las viudas en este país cobran una miseria, los comedores sociales se llenan de necesitados y la Educación o la Investigación se sostienen con cuatro migajas?

 

Martínez Pujalte dice que todo es legal, que, incluso, ha tributado. ¿Pero, por muy legal que sean todas las excepciones autorizadas a las que se agarran, es que hay algo más inmoral?

 

Confieso que estoy enfadado. No puedo entender esto. Creo en que nuestro sistema político es adecuado para alcanzar los objetivos que cualquier persona de bien se plantearía lograr. Hablo del bienestar de cuantos vivimos en España, con sus múltiples componentes (trabajo, sanidad, educación, libertad de opinión, justicia...). Y originariamente, puede que todos estos cafres así lo quisieran. Sin embargo, su permanencia por décadas a la sombra del paraguas del salario público ha pervertido a muchos de ellos. No se puede estar 20 años en la política sin deber favores. El tiempo lo ha puesto de manifiesto. Como ha demostrado que un buen número de nuestros políticos, no todos, no se ha resistido a estar 20 años manejando el dinero público sin meter un poco en sus bolsillos, cuando no un mucho.

 

Limitar los mandatos sería un camino. No más de 8 años de servicio público y a casa, cada mochuelo a su olivo, cada cual a su trabajo. Nada de pasar, cada 8 años, de un cargo a otro, de una administración a otra, de una institución a una empresa pública… y tiro porque me toca. Quiero políticos que tengan su propio trabajo, médicos, abogados, albañiles, azafatos, conductores del Samur, zapateros (bueno, zapateros no, con uno vale…), políticos para los cuales la política no sea su única salida en la vida.

 

No me creo el cuento de que, sin privilegios, sin grandes salarios, los mejores no se dedicarían a la política. La política es servicio. Y sé de grandes hombres, durante miles de años de Historia, que prefirieron el servicio público y el bien común, a llenarse los bolsillos hasta arriba.

 

Lo pasado, pasado está. Quien haya delinquido, que pague. Y a partir de ahora, ¿qué nos impide cambiar el paso?

 

Pues no lo haremos… como mucho, tipical espanis, la armaremos tan gorda en las elecciones que aún empeoraremos… ¡Desde que recuperamos la Isla Perejil, no hemos hecho otra cosa que cagarla! ¡Viva Honduras!

 

 

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