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Salamanca en blanco y negro

Paula Martín
Blog de Paula Martín

Recemos por no leer el final

Dedicado a Kevin Jaspe por ser fiel lector, pero mejor amigo.Soy propensa a tener miedo. Conozco muy bien ya al famoso 'tembleque' que nos provoca el temor. Hacía mucho que no vivía esa sensación y en estos últimos meses, la he vuelto a experimentar.
¿Recuerdan la fábula de "Pedro y el lobo"? Lo mismo ocurre con la situación de la Unión Deportiva Salamanca. Cada día rezamos una y otra vez porque el 'mentiroso' continúe con la 'broma' y el final de la fábula no se llegue a dar.

El administrador concursal ha hablado y ha asegurado que se necesitan ingresos extras para poder terminar la temporada y empezar la siguiente.

Yo ya no sé qué pensar. Empiezo a creer que nos toman por tontos. No comprendo cómo los máximos accionistas no prestan el dinero necesario, y no acepto excusas. Ésa es su responsabilidad y no ponerse un traje, hacerse el nudo de la corbata e ir al Helmántico el domingo.

Continúo con otra comparación. Dicen que amigos verdaderos son muy pocos, pero que si deseas divertirte, aparecen muchos. También, que en los momentos difíciles se demuestra la veracidad de esa amistad y por supuesto, de esa persona. De nuevo, la historia se repite. Es muy fácil creerse dueño y señor de un equipo, pero luego no asumir las responsabilidades -principalmente económicas- que éso conlleva.

Es sencillo ser el 'mandamás' de cara a la galería, pero no serlo de puertas hacia dentro. Y ahí está el problema. Como a muchos clubes -véase el caso del Atlético de Madrid-, las directivas destruyen los equipos y con ello, las ilusiones de una afición.

El problema no se encuentra sólo en Salamanca, también en otros puntos de la geografía española, en los cuales creen que en Salamanca somos unos pardillos, aunque con algunas actuaciones o con determinadas personas -como Mañueco- lo hemos podido aparentar.

La Unión Deportiva Salamanca tiene una gran deuda, éso es innegable, pero nosotros no podemos subsanarla si todos aquellos que nos deben dinero no hacen lo mismo con la suya. El sobrevivir a la vida consiste en que una 'cadena' formada por diferentes ámbitos (servicios primarios, secundarios y terciarios) funcione adecuadamente. Lo mismo ocurre en el fútbol. Si uno debe, pero ese mismo también, no podrá acabar con su deuda. Se termina formando una espiral que crea vueltas y más vueltas hasta que llega a un punto de no retorno, en el cual, muchas personas se ven afectadas por ello -afición, jugadores...-.

Mucha culpa tiene la propia entidad de esta deuda que nos ha llevado a un precipicio cada vez más peligroso, pero si además pecamos de tontos por ser demasiado buenos, nos vamos acercando cada vez más a ese último punto de la tierra con vida.

La situación se agrava, la Unión ansía cada vez con más fuerza ese oxígeno que todos necesitamos para que nuestro corazón siga bombeando fuerte. Y me temo, que debemos empezar a creer en los milagros y en algo parecido a un Dios. También, nos toca apoyar a los jugadores hasta el final, porque ellos también sufren a pesar de que algunos se empeñen en creer que no -llevan tres meses sin cobrar y toda persona necesita cubrir sus necesidades y los futbolistas también lo son-.

"No ves que pierdo la vida. No ves que me estoy muriendo, que cuando aprieta la soledad es cuando ahoga el recuerdo. No ves que estando tan lejos se nos marchitan los sueños [...]". Dice la canción 'Cuentan' de Rosana.

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